Antes de la lluvia

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Nº1994 - al de Noviembre de 2018
escribe Andrés Danza

Es un aroma inconfundible. En especial cerca del mar. Se apodera del aire y lo va tornando espeso y envolvente. Reduce los sonidos ambientales y enlentece los movimientos hasta llegar al máximo de quietud, para luego dar paso primero al viento y después a la tormenta. Cuanto más intenso el temporal que se aproxima, más profunda es la tranquilidad que lo precede. 

Son instantes con mucha descarga contenida, que es casi imposible que pasen inadvertidos. Como aquella bolsa de nailon protagonista de una de las escenas de Belleza americana, la película ganadora del Oscar en 1999, que gira en un primer plano mostrando lo hermoso que es el momento previo a un buen sacudón de la naturaleza.

Esto es lo que se siente al observar la actual realidad política. Parece todo definido, con los partidos con sus precandidatos y estrategias decididos. Lo que se ve a simple vista es un mar en quietud, pero se huele la inminente lluvia. Al analizar al detalle las internas de los tres principales partidos, da la sensación de que habrá unas cuantas sorpresas que sacudirán el paisaje dejando algunas secuelas electorales importantes.

Mejor ir caso a caso. Primero, el partido mayoritario y que ganó las últimas tres elecciones: el Frente Amplio. Hay cuatro precandidatos, tres hombres y una mujer, y ese parece ser el menú definitivo. Pero también hay señales importantes como para dudarlo.

El principal líder del oficialismo, el expresidente José Mujica, y su sector político, el Movimiento de Participación Popular (MPP), todavía no adoptaron una definición electoral. Es cierto que pueden apoyar a alguno de esos cuatro candidatos o a los cuatro a la vez. Pero optar solo por ese camino sin ningún agregado sería, en gran medida, resignar el liderazgo que hoy poseen.

Teniendo en cuenta los antecedentes, es lógico pensar que Mujica y su grupo más cercano están planificando una jugada de último momento que altere la realidad actual, en la que son actores secundarios. Ninguno de los cuatro competidores definidos responde 100% al MPP y buscarán la forma de revertirlo.

Al anunciar la semana pasada un chequeo médico para saber si está en condiciones de volver a postularse, Mujica ya mostró que no está conforme con la oferta del Frente Amplio. Es cierto que después repitió que no será candidato, pero en política es muy importante leer entre líneas y más en ese caso. Claro que es más fácil decir que “descartó” sumarse a la carrera antes que tratar de descifrar cuál puede haber sido el verdadero mensaje. “No me gusta el menú actual”, parece sugerir el expresidente, y es probable que esto genere acciones específicas en breve con él como protagonista, directo o indirecto.

 En el Partido Nacional hace mucho tiempo que los precandidatos anunciaron sus intenciones de competir. Hasta mantuvieron una reunión conjunta a pedido de la presidenta del directorio de esa colectividad política, Beatriz Argimón, para intentar dejar claro que pueden trabajar unidos más allá de las diferencias.

El problema es que apareció un outsider que está decidido a competir. Su nombre es Juan Sartori y es un empresario millonario y exitoso en el exterior que tiene menos de 40 años. Muchos de los dirigentes blancos se apuraron a relativizar su posible incidencia y aseguran que su eventual postulación no tendrá ningún impacto interno, si es que se habilita.

Aunque parece que Sartori llegó para quedarse. Así lo muestra en cada uno de sus movimientos. Ahora viajó hasta Uruguay para mantener una ronda de contactos con personas influyentes y preparar el terreno para su futuro lanzamiento político. Y da la sensación de que se lo está tomando muy en serio. Y si así es, no pasará inadvertido. Basta con estudiar un poco su pasado para darse cuenta de que ese no es su estilo.

Tampoco es el estilo del expresidente colorado Julio María Sanguinetti. Si Sanguinetti resolvió volver a tener un rol protagónico en la política, es para tener la mayor influencia posible. Sanguinetti, al igual que Mujica y todos los demás expresidentes, nunca se conformará con tener un lugar anecdótico. Y por eso es posible que decida volver a ser precandidato presidencial. No tiene por qué hacerlo ahora. Puede esperar hasta que termine el verano. No necesita hacerse conocer ni explicar sus motivos.

Lo que resulta evidente es que los competidores en la elección interna colorada aumentarán y que una eventual postulación de Sanguinetti o su apoyo explícito a un nuevo candidato puede cambiar la realidad. Otra vez, como en el caso de frenteamplistas y blancos, la situación actual parece ser la calma que antecede a la tormenta.

Y no será cualquier tormenta. Porque vendrá acompañada de mucho ruido, y vendavales generados por fake news, y lluvia de rumores de todo tipo, y redes sociales inundadas de predicadores. El agua crecerá mucho más de lo previsto en pocas semanas y habrá que tener muy bien preparados los desa­gües para poder volver a ver con claridad el horizonte y así intentar avanzar. La tarea del buen periodismo será limpiar la mayor cantidad de basura posible para que el agua fluya y no quede estancada y se pudra.

En eso estamos y estaremos el próximo año. Eso es lo único seguro.

✔️ Del latín mediocris

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