Con el compromiso de promover la equidad de género y respetar la diversidad, la icónica muñeca que revolucionó la industria celebra 60 años en el mercado

Barbie está de fiesta

11min
Nº2019 - al de Mayo de 2019
Por Florencia Pujadas

La escena se repite en todas partes del mundo. Una persona entra en una juguetería con la idea de comprar un regalo infantil. No está al tanto de cuáles son las últimas tendencias entre los niños, pero en la vitrina encuentra una nueva versión de Barbie, la clásica muñeca que se mantiene en el mercado hace seis décadas. Quizás se sorprende porque aquella mujer en miniatura ya dejó de tener las piernas estilizadas, los rasgos perfectos y una larga cabellera rubia. Puede que esté frente a una joven latina o una versión más curvilínea con los muslos y los brazos más grandes. Y aunque termine escogiendo otro regalo, probablemente —sobre todo si es mujer— sentirá nostalgia por los recuerdos que despierta sobre su infancia. Porque, algunos más y otros menos, todos guardan una historia con esta muñeca —y primera influencer— que pasó por las manos de tres generaciones y se transformó en un ícono de belleza y un estilo de vida. Hasta el momento, hay más de 1.000 millones de Barbies guardadas en dormitorios de todo el mundo; algunas están prontas para ser regaladas en un cumpleaños y otras descansan en un baúl de recuerdos dentro un ático. Quizás alguien elija no tenerla, pero nadie puede negar que su rostro es tan popular como Coca Cola o Burger King. Y es que esta revolucionaria muñeca, que conmocionó el mercado con su llegada y tuvo una historia marcada por las críticas y los cambios, logró perpetuarse como el juguete más popular de todos los tiempos.

Tras una lluvia de críticas y publicaciones académicas que alertaban sobre los peligros de los estereotipos que imponían las Barbies en las niñas, la compañía Mattel lanzó una nueva colección al mercado con muñecas más diversas.
Tras una lluvia de críticas y publicaciones académicas que alertaban sobre los peligros de los estereotipos que imponían las Barbies en las niñas, la compañía Mattel lanzó una nueva colección al mercado con muñecas más diversas.

Un romántico comienzo. Con un poco menos de 30 centímetros y un diseño que encantó a las niñas, la primera Barbie se presentó en la New York Toy Fair la tarde del 9 de marzo de 1959. Hasta entonces, los juguetes pensados para ellas se limitaban a bebés que incitaban a la maternidad, a la crianza y reafirmaban la idea de que su futuro estaba dentro del hogar. Pero Ruth Handler, su creadora, quiso crear una muñeca que le demostrara a su hija Bárbara que podía aspirar a más. Mientras su hijo pasaba las tardes disfrazado como piloto o astronauta y soñaba con ser vaquero, ella solo podía jugar a ser madre con bebés de tela, algunos de cartón y una cocina de mentira para alimentar a su familia. Handler estaba irritada con la situación.

Después de un viaje a Alemania, donde conoció a Lili, un personaje para adultos que guardaba un enorme parecido con la actriz francesa Brigitte Bardot, inventó una muñeca independiente y segura de sí misma que reproducía los estándares de belleza de la época. Antes del lanzamiento, los expertos de la industria dijeron que iba a ser un fracaso porque el mercado estaba dominado por los bebés. Pero no pudieron estar más equivocados: solo en el primer año se vendieron 350.000 unidades y le tomó poco tiempo revolucionar el mercado. “Barbie representa la capacidad de elección de las mujeres”, dijo Handler entonces. Y lo cierto es que era la representación de la mujer perfecta. Tenía el pelo largo, rubio y sedoso, una cintura de avispa y siempre vestía con los últimos diseños de la moda. En su confección participaban más de 15 personas entre maquilladores, vestuaristas y peluqueros. Así, no es exagerado decir que tenía más especialistas alrededor que todas las estrellas de Hollywood. Mientras su fama crecía al ritmo que lo hacían sus prendas en el vestidor, su historia de cuentos de hadas se completó con la llegada de Ken, un hombre rubio y con un cuerpo esculpido, que se convirtió en su primer amor. Pero el brillo, la fantasía y la ilusión quedaron opacadas por críticas y consecuencias que su creadora nunca imaginó.

Barbie se enamoró de la tecnología y se convirtió en una experta en desarrollo de videojuegos. Por eso, Mattel sumó a su extenso currículum el título de ingeniera robótica, un trabajo nombrado en 2018 como la profesión del año.
Barbie se enamoró de la tecnología y se convirtió en una experta en desarrollo de videojuegos. Por eso, Mattel sumó a su extenso currículum el título de ingeniera robótica, un trabajo nombrado en 2018 como la profesión del año.

Un brusco cambio de identidad. La tarde en que Handler presentó a Barbie, la muñeca se convirtió en una herramienta de cambio cultural. Mientras la primera ola de feminismo cuestionaba el rol de la mujer dentro del hogar, su obligación de cuidar a los niños y de estar siempre dispuesta a servir a su marido, la aparición de Barbie parecía un paso hacia el cambio social. Pero la idea de esta muñeca perdió vigencia en la lucha del empoderamiento de la mujer. Solo hace falta mirar las medidas de Barbie para comprobar que representa —y genera expectativas— sobre un tipo de cuerpo que es irreal. O al menos no es saludable. Así, traspolada a las proporciones reales, una mujer con sus medidas tendría que tener un busto de 99 centímetros, una cintura de 45 y una cadera de 83. En otras palabras, sería imposible. Con el tiempo, las críticas no solo se limitaron a su físico. Barbie fue cuestionada por vivir un primer amor idealizado, tener un armario lleno de ropa y el último modelo de auto. Y fue catalogada como “un agente de opresión” de las mujeres; todo lo contrario a lo que pretendió ser en su inicio.

Para transformar su identidad y acompañar los movimientos que crecían dentro de la sociedad, en la década de 1960 apareció la Barbie cosmonauta, en homenaje a Valentina Tereshkova, la primera mujer astronauta en volar hacia el espacio. Mattel también presentó a una muñeca negra, Christie, para mostrar la diversidad cultural del mundo. Pero no fue suficiente: las muñecas todavía representaban ideales imposibles de conseguir y estudios académicos concordaban en que su influencia durante la infancia afectaba la confianza y expectativas de las niñas. “Cambiar el color de la piel de la Barbie blanca sin cambiar el molde no transforma el contenido”, decía la crítica Erica Rand en su libro Barbie’s Queer Accessories. Y muchos estuvieron de acuerdo.

Atención: el impacto es real. Lejos de ser solo una forma de entretenimiento, los juguetes funcionan como agentes influyentes en el desarrollo de los niños, que imitan las normas sociales y retienen los mensajes sobre roles de género que se transmiten con estereotipos. Ya en la década de 1930, un grupo de investigadores dirigido por Kenneth y Mamie Clark mostró que las niñas preferían jugar con muñecas blancas en lugar de negras porque consideraban que eran más bonitas.

Hace una década, otro estudio británico reveló que las niñas entre 5 y 7 años que habían leído un libro con imágenes de Barbie se sentían poco satisfechas con su cuerpo y eran más propensas a desarrollar una baja autoestima. Mientras que las que leían la misma historia sin contenido visual o con fotografías de Emma —una modelo con una figura más cercana a la normal— no tenían una percepción negativa sobre ellas mismas. Al igual que en este estudio, una investigación actual publicada por la editorial Elsevier reveló que Barbie provoca una interiorización de un ideal de belleza encarnado en un cuerpo delgado. En 2014, además, una investigación de Aurora Sherman y Eileen Zurbriggen de la American Constitution Society mostró que las niñas que jugaban con la Barbie doctora creían tener menos oportunidades profesionales que los niños y sugirió que la sexualización de la muñeca podría causar una brecha aspiracional.

A los dos años, estas críticas —y la caída en las ventas— llevaron a que Mattel lanzara nuevas muñecas en siete tonos de piel, 24 tipos de pelo, 22 colores de ojos y tres nuevas formas de cuerpo, con nombres como Curvy, Alta o Pequeña, como parte de su línea fashionista. El impacto fue inmediato: las cifras de venta aumentaron 7% y la muñeca más vendida fue la latina curvilínea. “Los clientes dominaron. Ellos indicaron qué es lo que querían; muñecas que los reflejaran”, comentó Carol Fulp, autora del libro Success Through Diversity, durante el lanzamiento. Pero este cambio tampoco estuvo exento de críticas. Después de la presentación, Mattel fue duramente cuestionada porque los nombres de Barbie se centraban en el cuerpo. La versión curvilínea tenía los muslos y los brazos más anchos, pero seguía siendo demasiado delgada. Y el intento de contemplar la diversidad se veía forzado. Además de presentar muñecas con nuevos rasgos, aparecieron algunas en silla de ruedas y este año se lanzará un nueva versión con vitiligo.

En los últimos años, Barbie pasó por más de 200 profesiones, representó a famosos de distintos ámbitos y reforzó su posición como la muñeca más popular del mundo.
En los últimos años, Barbie pasó por más de 200 profesiones, representó a famosos de distintos ámbitos y reforzó su posición como la muñeca más popular del mundo.

Un futuro de cambio. Mientras Barbie celebra el éxito de 60 años en el mercado, sus creadores están en una constante tensión entre el deseo de no perder su identidad —como ícono de la cultura popular— y el intento de promover la equidad de género. “Nos sentimos muy afortunados de ser los actuales representantes de una marca que ha resistido las pruebas del tiempo y que tiene resonancia con tres generaciones de niñas”, dice Lisa McKnight, líder global y vicepresidenta senior de Barbie. Y lo cierto es que demostraron que son capaces de aceptar las críticas, cambiar los errores y adaptarse al compás de los nuevos tiempos. Tras pasar por más de 200 profesiones, esta muñeca dejó su puesto como azafata de vuelo para convertirse en piloto y tener una vida vinculada a la política. Cuando Estados Unidos participó en la Guerra del Golfo apareció vestida con el uniforme de los soldados norteamericanos. Y ahora tomó partido para sumarse al cambio por un mundo más equitativo. En su discurso, Barbie aboga por la diversidad y la libertad de las niñas, que la guardan en sus cuartos en todas partes del mundo. Ya no representa un ideal de la mujer perfecta. Ahora, muestra que las mujeres son más que un cuerpo esbelto y una cara bonita. Está preparada para el cambio.

60 años en seis momentos

1959

Ante el escepticismo de los expertos, Barbie se presentó por primera vez en la New York Toy Fair con un traje de baño a rayas blanco y negro y una cola de pelo recogida. Al poco tiempo tuvo su debut televisivo en un comercial transmitido por la cadena ABC, que aumentó las ventas a un ritmo descomunal.

1960

Tras un año en el mercado, Mattel presentó el primer trabajo de Barbie como editora de moda, un cargo que abandonó para transformarse en azafata, enfermera y ejecutiva.

1961

A pedido de las niñas, Mattel presentó a Ken, un joven rubio, esbelto y vestido con un traje de baño rojo y un par de sandalias que enamoró a Barbie.

1980

A pesar de que siempre tuvo amigas de diversas razas, la Barbie afroamericana y la latina demoraron en llegar. La primera apareció en el mercado con el pelo corto y la segunda con el cabello negro, una blusa blanca y una falda roja.

2010

Barbie siempre estuvo atenta a las tendencias. Así, eligió debutar con juegos en los celulares que permitían a los usuarios crear distintos atuendos. A los cuatro años se consolidó como influencer en Instagram (con más de 1 millón de seguidores) y al poco tiempo abrió su propio canal en YouTube.

2016

Después de recibir críticas por su delgadez, Barbie salió en tres versiones con cuerpos de distintas formas, tonos y rasgos. Además de la tradicional muñeca, apareció una curvilínea y otra más pequeña. “Seguimos siendo relevantes al ser fieles a nuestro propósito original, es decir, a la visión de la creadora Ruth Handler de inspirar el infinito potencial en cada niña”, dice Lisa McKnight, líder global y vicepresidenta senior de Barbie.

La primera muñeca

La historia de Barbie estuvo marcada por la controversia desde sus inicios. Después de llegar de un viaje a Alemania, su creadora, Ruth Handler, se inspiró en la muñeca Lili que aparecía en una atrevida tira cómica creada para los hombres. Ya en 1959, la primera versión de Barbie cumplía con los estándares de belleza del momento: era rubia, tenía un cuerpo esbelto, la cintura de avispa y rasgos perfectos.

El conflicto de Frida

Para su colección Mujeres que inspiran, Mattel decidió homenajear a Frida Kahlo con una muñeca hecha a su semejanza. Esta Barbie tenía su clásica vestimenta, el pelo recogido y algunos de sus rasgos. Pero no fue recibida con agrado entre sus familiares. De hecho, el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México falló en favor de Mara Romeo, sobrina nieta y única heredera universal de la pintora, contra la firma estadounidense. Y dejó de venderse en su país natal. “Me hubiera gustado que la muñeca tuviera más los rasgos de Frida, o sea, que no saliera una muñeca con ojos claros, que fuera cejijunta, que representara todo lo que representaba mi tía”, dijo Romeo.

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