Demasiado House of Cards

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Nº2016 - al de Abril de 2019
 por Andrés Danza

No fue hace tanto. Menos de seis meses, para ser más preciso. Los archivos están todos ahí, al alcance de un clic. También los hay en papel, para los que prefieran ese formato. Pero sobre todo están frescos en la memoria, que es la que mejor selecciona y se encarga de guardar lo necesario. Al menos en este caso.

“El millonario Juan Sartori se lanzará como precandidato del Partido Nacional”, informaba el 11 de octubre de 2018 uno de los títulos de la tapa de Búsqueda, con un pequeño texto debajo. Pocas palabras fueron suficientes para provocar miles de otras en la todavía incipiente campaña electoral. La burla y el sarcasmo se apoderaron de políticos y opinólogos, una reacción muy significativa teniendo en cuenta lo que hoy está ocurriendo.

“Al parecer, Aerolíneas Fake News hizo su primer aterrizaje en la campaña 2019. El único pasajero parece ser Juan Sartori. A mí me gustaría saber el nombre del piloto que usó los servicios aeroportuarios de Búsqueda”, fue uno de los tuits escritos esos días por un dirigente político. Otros hablaban de “payasada”, de “maniobra” y de “supuesta noticia”.

En la televisión, Esta boca es mía, uno de los programas con mayor audiencia de Canal 12, dedicó más de media hora al tema. Allí los descalificativos también eran para el mensajero. “Poco serio” y “poco responsable” por parte de los periodistas, opinaron desde el panel. “Es un globo sonda”, concluyó con vehemencia uno de los periodistas integrantes de la tertulia televisiva. También en la radio, en especial en un programa matutino de El Espectador, en el cual el “papel asumido” por el semanario generó burlas y risas. “Es una maniobra evidente”, dijeron, acusando al expresidente José Mujica como estratega.

Igual, lo más maravilloso vino por WhatsApp, como suele ocurrir en estos casos. Un largo mensaje, lleno de conjeturas y acusaciones, se viralizó y fue reenviado por políticos de primera línea de la oposición. Basta con citar dos fragmentos para hacerse una idea de la película imaginada por algunos, que deja a House of Cards como realizada por Walt Disney. 

“¿Recuerdan cuando Mujica estuvo un buen tiempo prometiendo un candidato que no conocía nadie, que no era del medio, que era nuevo? Muchos pensamos que podía ser Juan Raúl. Pasó el tiempo y terminó apoyando a Cosse. Ahora bien: ¿ustedes supieron que tanto a él como a Diego Cánepa los vieron en entrevistas con Sartori? ¿Y si era el candidato? ¿Y si en lugar de ser presidenciable por el Frente Amplio lo hace por el Partido Nacional y Mujica, al no poner ningún candidato por el MPP, mandata a su sector a votar a todos a Sartori para sacarle la interna a Luis?”, se preguntaba un anónimo que miles leyeron en sus teléfonos celulares.

Relataba que la “tramoya para sacar a Lacalle” se concretó en Venecia, durante un encuentro que mantuvo Sartori con el expresidente uruguayo, cuando se encontraba recorriendo Italia.

El razonamiento partía de un hecho cierto. Sartori viajó especialmente desde Ginebra a Italia para reunirse con Mujica, aunque no a Venecia sino a Bolonia. Mantuvieron una larga charla y luego almorzaron juntos. El joven empresario manifestó sus intenciones de incursionar en política pero nunca dijo que aspiraría desde el inicio al primer premio.

Al igual que Mujica, todos los que se enteraron después de sus intenciones lo subestimaron. No hay espacio en la política uruguaya para ese tipo de personajes, coincidieron los principales protagonistas. Nadie lo conoce, no pertenece a este mundo, reflexionaron otros. Subestimar a algunos y sobreestimar a otros: un viejo vicio que suelen tener políticos y analistas uruguayos.

Fue un error, una grave equivocación desde todo punto de vista. Optar por atacar al mensajero y construir una teoría conspirativa en lugar de detenerse a pensar en el nuevo jugador que anuncia su salida a la cancha y analizar sus características y su potencial económico, fue una tontería. Ese podría haber sido el momento de reclamar una reacción y no seis meses después.

Pero claro, en Uruguay esas cosas no pasan, se repetían unos a otros como si estuvieran mirando el panorama desde la cima de una montaña. Mientras, Sartori generaba expectativa, desembarcaba, contrataba a profesionales internacionales para diseñar su estrategia y programaba al detalle su campaña, con recorridas por todo el país.

Fueron periodistas también, en soledad muchas veces, los que se dedicaron a averiguar un poco más sobre Sartori y a informarlo. En especial aquí en Búsqueda, la supuesta “pista de aterrizaje”. Mientras, los que se quejaban de las fake news estaban muy preocupados en explicar por qué en Uruguay los outsiders no llegan lejos.

¿No llegan? En lo que no repararon es que a muchos uruguayos les gusta votar lo distinto, lo desafiante, lo nuevo, y eso lo saben a la perfección Sartori y sus asesores, porque lo estudiaron.

Basta con mirar un poco para atrás para darse cuenta de que las sorpresas siempre aparecen en los años electorales. ¿O alguien esperaba que Luis Lacalle Pou le ganara a Jorge Larrañaga en las últimas elecciones internas? ¿O que José Mujica llegara a ser presidente, luego de ganarle una interna a Danilo Astori?

No, claro que no. Mujica tendrá muchos votos pero nunca podrá ser presidente, decían los especialistas. Lacalle Pou procura saltar de diputado a presidente, una locura, aseguraban algunos de sus colegas. A ellos también los subestimaron, como si las elecciones fueran un concurso de oposición y méritos.

Es cierto que tanto Mujica como Lacalle Pou integran el sistema político y realizaron toda su carrera en él. No eran para nada desconocidos, se valieron de años de trabajo para llegar a la primera línea. Es una diferencia sustancial.

Pero Sartori no eligió formar un nuevo partido ni buscar una coalición fuera de las colectividades tradicionales. Ese fue el camino por el que transitaron Edgardo Novick y Pablo Mieres, que, según las encuestas, está muy lejos de ser masivo. Sartori se sumó al Partido Nacional, uno de los que tienen más historia en Uruguay y que cuenta con posibilidades serias de ser gobierno. Es obvio que hasta eso está estudiado. Nada estuvo improvisado, cada paso muestra planificación y eficiencia.

¿Y si sale segundo en la interna del Partido Nacional? ¿Y si gana? ¿Puede llegar a ocurrir? ¿Cuáles son las consecuencias? Recién ahora empezaron a aparecer, a veces en forma virulenta, estas preguntas. A eso también llegaron tarde.

✔️ Una historia de secretos y mentiras

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