Nelson Loustaunau. Foto: Nicolás Der Agopián

La norma, que se discute con el sector de las tecnologías de la información, incluirá el “derecho a la desconexión”

El Ejecutivo impulsa una ley que regule y “promueva” el teletrabajo

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Nº2003 - al de Enero de 2019
escribe Eloísa Capurro

En “dos o tres meses”, el Poder Ejecutivo prevé presentar ante el Parlamento un proyecto que dé marco al teletrabajo y, entre otros aspectos, establezca un tiempo máximo para la actividad laboral y el “derecho a la desconexión”.

Su preparación está en manos del Ministerio de Trabajo (MTSS), que se encuentra en conversaciones con el Instituto Uruguay XXI, la Agencia Nacional de Investigación e Innovación y la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información.

“Cada vez hay más teletrabajo. Hay algunos que son plenos, como la persona que trabaja siempre desde su casa, pero también hay teletrabajo parcial. Y en países donde está habiendo leyes se empiezan a regular una cantidad de cosas, como el tiempo de trabajo. Porque una de las críticas es la cantidad excesiva de horas que puede tener un trabajador. O la vinculación, por cómo irrumpe en la vida familiar”, dijo a Búsqueda el subsecretario de Trabajo, Nelson Loustaunau.

Aseguró que no será una ley “exclusiva” para el sector vinculado al software o a las denominadas Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC). El proyecto apuntará, también, a regular la actividad en todos los sectores de la economía que utilicen la modalidad de trabajo a distancia.

“Es un proyecto que va a ser comprensivo de todos los fenómenos o lugares donde pueda haber una expresión de trabajo a distancia. De repente hay una tienda de venta de ropa, y en el departamento de Ventas una parte trabaja puramente con la web desde su casa. Hay trabajadores del aeropuerto que trabajan a distancia, y hasta el mantenimiento de algunos servicios de salud se hace con personas que no pisan la mutualista. Tecnológicamente podés tener controles remotos para saber cuánto tiempo se está frente a la máquina”, explicó.

Las conversaciones iniciales apuntan a incluir un tiempo máximo de trabajo (de forma diaria o semanal).

El MTSS pretende seguir conceptos del modelo alemán, que funciona básicamente con acuerdos con cada empresa, como el denominado “derecho a la desconexión”.

La automotora Volkswagen, por ejemplo, acordó con sus trabajadores que no se enviarán correos laborales entre las 6.15 de la tarde y las siete de la mañana del día siguiente. Según un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), 29% de los empleadores no esperaban que los teletrabajadores respondieran fuera de un horario de oficina corriente, aunque otro 28% pretendía disponibilidad para “casos excepcionales”.

Otro aspecto que se prevé clarificar en el proyecto es la jurisdicción competente para posibles reclamos.

“Hay muchos freelancers que trabajan para una empresa que está en Bélgica y el contrato puede decir que serán competentes los tribunales belgas. Pero es muy difícil para un trabajador ir a Bélgica. O pueden trabajar para una empresa que produce software cuyo asiento físico está en Nueva York pero el destino final de los bienes es Dinamarca. Hay que definir la jurisdicción competente y hay tratados internacionales para seguir. Lo importante es que la gente lo tenga claro, porque eso arroja una cantidad de consecuencias, por ejemplo, quién fija el salario y la periodicidad de los aumentos”, señaló Loustaunau.

Evitar el “loquero” y estimular

El subsecretario aclaró que el gobierno no pretende alcanzar “una superley, ampliamente reglamentarista”.

“Más que restringir se pretende promover este tipo de trabajo. Se intenta regular cómo se va a trabajar en la semana, para que no sea un loquero y no se agredan otros derechos, como el de limitación de la jornada, que está muy vinculado a la desconexión y a la vida familiar. Está estudiado que la filtración del trabajo en la vida familiar produce daños. Esto es algo que les va a dar seguridad a las dos partes, porque hay juicios planteados que son bastante duros para las empresas”, explicó.

En materia de seguridad social, el proyecto apuntará a mantener las categorías de aportación ya existentes (dependiente o independiente) y, más adelante, podría incorporar alguna exoneración impositiva.

“En algunos países cuentan con estímulos fiscales. Acá no podría ser en esta ley por el tiempo en el que se sancionaría, pero es algo que podría quedar librado al futuro. Pueden pasar dos cosas: que se apruebe o no. Pero se instala la discusión. Y de la mano de esta ley hay que discutir la economía colaborativa y la de pequeños empleos, casi por encargo. Hacia el futuro posiblemente haya más trabajo autónomo y hay que ver cómo le damos protección social”, sostuvo el jerarca.

▪ Repercusión: Bordaberry recuerda que su proyecto de ley para regular el teletrabajo “hace un año que está en el Parlamento y no lo aprueban” 

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