La empresa de transporte tiene dificultades para conseguir apoyo del Ministerio de Economía. Foto: Nicolás Der Agopián

“Acá traes a Henry Ford y esto no va a dar ganancia. No es una empresa para dar ganancia”, dice Luis Rivero

El vicepresidente de AFE estuvo cerca de renunciar, frustrado por el “desgaste” de negociar con Economía sin resultados

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Nº2003 - al de Enero de 2019
escribe Martín Mocoroa

En la recta final de diciembre, algunos asuntos fundamentales parecieron empezar a enderezarse para la Administración de Ferrocarriles del Estado (AFE). Por esos días, el organismo logró volver a encaminar la reestructura que está terminando de diseñar y acordar con el sindicato y, además, inauguró el tramo de vías que une Paso de los Toros con Rivera y puso en marcha un tren de pasajeros que conecta Tacuarembó con Rivera tres veces por semana.

Su vicepresidente, Luis Rivero, vivió esas horas con intensidad. Sintió incluso que recobraba en buena medida la tranquilidad. Los últimos meses habían sido complicados, las cosas no funcionaban bien, avanzaban a los tumbos y, por momentos, creía que lo hacían hacia “callejones sin salida” o, dicho en términos ferroviarios, hacia “vía muerta”.

En particular, Rivero se sentía “desgastado” y “frustrado” porque no lograban que el Ministerio de Economía entendiera la importancia para AFE de algunas inversiones, y por ende no obtenían el apoyo de dinero que necesitaban. Fuentes del sector dijeron a Búsqueda que el problema llegó a hacerlo pensar en renunciar. Consultado al respecto, Rivero lo confirmó y dijo que habló el tema con su familia y se lo planteó incluso al presidente, Wilfredo Rodríguez.

“Le dije que no me sentía con fuerzas y tampoco tenía necesidad de pasar por eso a esta altura de la vida. Yo ya no tengo 20 años. No me puedo estar haciendo mala sangre por una cosa que vos la explicás de 20 formas y no lográs nada”, contó.

Según su relato, a cada tema que planteaban, el Ministerio de Economía respondía con una visión numérica: si se ponía un cuatro de un lado tenía que haber un cuatro del otro. Aunque intentaran desarrollar otros argumentos, “no había caso”.

“Economía evalúa que el servicio gasta tanto en combustible, tanto en salario. No es así la cuenta. Es un desgaste bravo, porque es el desgaste que significa que no se comprende cuál es el sentido de una actividad”.

Una de las discusiones puntuales que tuvieron fue por los servicios de pasajeros. La intención del ministerio era que la pérdida de los servicios fuera cero y que si daban pérdida, se suprimieran. Para Rivero, en el cálculo debe incluirse lo que ganan las comunidades de Tacuarembó y Rivera en acceso al transporte y movilidad (varias localidades cercanas a la vía están a entre 15 y 30 kilómetros de la Ruta 5) y lo que puede ingresar como efectos laterales en otras entidades del Estado.

“Economía evalúa que el servicio gasta tanto en combustible, tanto en salario. No es así la cuenta. Es un desgaste bravo, porque es el desgaste que significa que no se comprende cuál es el sentido de una actividad”, explica.

Rivero entiende, además, que los montos de inversión que reclama AFE son mucho menores en comparación con lo de otras empresas estatales. Como ejemplo, sostiene que los coches motor con los que están brindando los servicios de pasajeros costaron US$ 300.000 y sin esa compra no podrían realizar la actividad.

“Entonces, cuando vos ves que hacer eso que es chico te lleva un desgaste enorme, la relación costo­-beneficio del esfuerzo y los resultados te llevan a una frustración grande”, dice.

Después de la reestructura impulsada durante el gobierno de José Mujica, AFE se desprendió de los servicios de carga y conservó solo las funciones de desarrollar la infraestructura ferroviaria (principalmente vías) y los servicios de pasajeros. En ese marco, Rivero cree que, al igual que sucede con otros entidades estatales, el rol de AFE hoy no es el de dar ganancias. Y para ser enfático dice: “Acá traes a Henry Ford y esto no va a dar ganancia. No es una empresa para dar ganancia. La Dirección de Vialidad del Ministerio de Transporte no da ganancia, el Ejército no da ganancia, Secundaria y Primaria no dan ganancia. Son inversiones. Si eso no se entiende, ya dejás de entender una cantidad de cosas”.

Apoyado en ese argumento, pide que se le permita a AFE desarrollarse aunque no esté entre las empresas públicas de mayor facturación. “Todas los organismos públicos tienen el derecho a desarrollarse y llevar adelante sus proyectos. Pero también estamos nosotros”, reclama.

AFE y Economía aún tienen una discusión pendiente. La cartera le redujo la partida presupuestal que le otorgaba en proporción a la reducción de funcionarios que tuvo por redistribuciones y retiros incentivados.

AFE y Economía aún tienen una discusión pendiente. La cartera le redujo la partida presupuestal que le otorgaba en proporción a la reducción de funcionarios que tuvo por redistribuciones y retiros incentivados. AFE sostiene que ese ajuste no corresponde y que debe seguir recibiendo el mismo dinero. El asunto, según indicó Rivero, todavía está por resolverse.

Con el peor momento ya superado, el vicepresidente observa un cambio en el último tiempo en la consideración que se tiene por AFE.

“El impulso a los pasajeros y a la reestructura me tranquilizó bastante. Creo que a partir de la inauguración de las vías y del servicio de pasajeros, la visión hacia el ferrocarril ha cambiado un poquito. Por lo menos se toman algunos segundos antes de opinar”.

Estirar los músculos

Para Rivero, AFE llegó al final de un proceso de transformaciones que comenzó en 1985 y que estuvo marcado por los achiques y las reducciones. Durante ese tiempo, fue una empresa sin mirada de mediano y largo plazo. La principal preocupación de los trabajadores era qué iba a pasar al otro día, si los iban a declarar excedentes, e incluso si era necesario el organismo. Ese proceso terminó y ahora miran hacia adelante con la intención de proyectarse, sostiene.

“Nos pasamos todos estos años discutiendo en el vestuario qué íbamos a hacer, quién viene, quién se va. Bueno, llegó el momento de entrar a la cancha. ¿Qué somos? Somos una empresa de transporte que tiene el transporte de pasajeros y el mantenimiento de las vías. Bueno, vamos a dejar de comernos las entrañas y vamos a hacer lo que tenemos que hacer”, dice en tono deportivo.

La inauguración del servicio de pasajeros entre Tacuarembó y Rivera fue un mojón importante en ese cambio de etapa. “Fue una elevación de la autoestima, la gente se sintió útil”, dice Rivero. El servicio lleva menos de un mes y hasta ahora, en cada viaje, los dos coches que hacen el trayecto fueron llenos y quedó gente en el andén sin poder subir. En varios casos más de 60 personas.

Para Rivero, AFE llegó al final de un proceso de transformaciones que comenzó en 1985 y que estuvo marcado por los achiques y las reducciones.

AFE planea sumar otros servicios de pasajeros en la región: Paso de los Toros - Tacuarembó, Paso de los Toros - Paysandú, Paysandú - Salto.

En paralelo, AFE está terminando de procesar su reestructura. Ya acordó con el sindicato las dos primeras etapas: la definición de las cinco gerencias (Infraestructura, Material Rodante, Administración, Pasajeros y Operaciones) y sus estructuras. Ahora están negociando la tercera etapa, que consiste en poner “nombres y números” dentro de cada unidad.

AFE tiene hoy unos 500 funcionarios y Rivero cree que deberán aumentar a unos 580 para poder cumplir adecuadamente con sus cometidos.

A nivel de infraestructura, tienen el desafío de mantener en condiciones la vía a Rivera, recientemente inaugurada, y el de controlar los trabajos que se están realizando en la línea a Salto con financiamiento del Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur. También acaban de licitar la obra para el refacción de la línea a Minas, que fue adjudicada a la Corporación Ferroviaria del Uruguay y costará unos US$ 20 millones. Además, están buscando alternativas para retomar el proyecto para reparar las vías entre Algorta y Fray Bentos.

“Lo que está haciendo AFE en este momento es tímidamente empezar a estirar los músculos”, resume Rivero.

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