Foto: Nicolás Celaya /adhocFOTOS

Entre cancelaciones y postergaciones, el turismo de congresos apuesta a lo virtual y a una reactivación basada en las tres “S”

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Nº2072 - al de Mayo de 2020
escribe Federica Chiarino
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“Uruguay cuenta con los requisitos para ser un destino destacado de reuniones”, decía en agosto de 2019 la entonces titular del Ministerio de Turismo, Liliam Kechichian, al abrir un seminario sobre la temática. Ese segmento era una de las apuestas para lograr que la actividad turística no quedara tan concentrada en las playas y el verano. Pero con la pandemia por el Covid-19 y el cierre de fronteras todo quedó parado.

El Centro de Convenciones de Punta del Este es un proyecto realizado mediante participación público-privada inaugurado en 2016 que, según lo proyectado, tendría al inicio entre tres y cinco años de pérdidas, hasta pasar a números positivos. “La previsión era que este fuera el año del cambio de sentido”, dijo a Búsqueda Alejandro Abulafia, gerente ejecutivo del emprendimiento. El centro venía superando sus objetivos de facturación y cantidad de eventos, pero ante la crisis derivada del Covid-19 aquella estimación se atrasará “uno o dos años”, señaló. Casi el 90% de la plantilla de empleados se encuentra en seguro de paro.

El centro implicó una inversión de unos US$ 25 millones. Con la mayor sala plenaria del país —con capacidad para 2.600 personas sentadas—, sería fundamental para captar eventos internacionales de gran porte.

El turismo de congresos y reuniones fue el primero en sentir el impacto económico del coronavirus en Uruguay. Antes de registrarse casos en el país ya habían comenzado a cancelarse eventos previstos para el año. La pérdida de ingresos en el Centro de Convenciones de Punta del Este dependerá de cuál sea el comportamiento del último cuatrimestre, pero, según Abulafia, podría estar en el entorno del 70% de los ingresos previstos.

Para la reactivación de este sector el Ministerio de Turismo (MT) ha mantenido varias reuniones con la Asociación Uruguaya de Organizadores de Congresos y Afines (Audoca). En Uruguay se realizan alrededor de 140 congresos por año —80 internacionales y 60 nacionales— y se estima que un congresista internacional gasta entre US$ 500 y US$ 650 por día durante su estadía en el país, dijo a Búsqueda el director general del MT, Ignacio Curbelo. El sector emplea de manera permanente a unas 1.000 personas, cifra que se cuadruplica cada vez que se realiza un evento.

Postergaciones y tres “S”

La mayoría de los congresos que organiza Audoca son de tipo “asociativos”, es decir, de profesionales médicos, científicos o de otros rubros. “Esos eventos se van a seguir haciendo siempre”, aseguró a Búsqueda la presidenta de la asociación, Lourdes Alanis. De hecho, no han registrado cancelaciones de este tipo de congresos, sino postergaciones en el 85% de los casos. Todos los que tenían previstos para marzo, por ejemplo, se corrieron para noviembre o diciembre.

Los eventos corporativos son los menos numerosos, pero mueven más dinero. Esos sí se están cancelando, aseguró Alanis. Para mostrar la importancia del rubro de reuniones y congresos dentro de la actividad turística, la titular de Audoca dijo que un asistente a congresos le deja al país cuatro veces más dinero que uno “de sol y playa”.

Para tratar de mantener la actividad, las empresas del sector se volcaron a organizar congresos online y ofrecieron alternativas digitales para varios eventos que iban a hacerse de forma presencial. Su preocupación ahora es qué pasará con los costos de cada congreso, al cambiar las pautas de distancia entre las personas. Quizás en una sala que anteriormente reunía a 600 personas, tras la pandemia solo se habilite una capacidad para 400. Además, todos los operadores del sector están atentos a lo que suceda con las aerolíneas, el costo de los pasajes y la conectividad aérea.

La primera apuesta del MT es retomar los congresos nacionales. Para ello se trabaja en la elaboración de protocolos y recomendaciones. Además, según Curbelo, el ministerio está estudiando la posibilidad de extender la exoneración de IVA, que hoy solo rige para estos eventos de carácter internacional.

“Los estudios que se están haciendo y que nos están llegando hablan de que la gente está desesperada por reunirse de vuelta. Entonces, tenemos la confianza de que cuando las medidas o el riesgo disminuyan esto no es algo que va a desaparecer”, dijo Abulafia. Sin embargo, es probable que la reactivación en su sector sea más lenta que en otros nichos del turismo. Desde el Centro de Convenciones de Punta del Este prevén que el proceso pueda llevar hasta 24 meses.

El criterio para seleccionar los destinos de los congresos internacionales, antes del coronavirus, solía ser el atractivo turístico de cada ciudad. Que si tiene lindas playas, gastronomía de alta calidad, alojamientos cinco estrellas, paseos, infraestructura. Pero cuando pase la pandemia y los congresos se retomen es probable que esos criterios cambien. De reuniones entre el MT y Audoca surgió la propuesta de una nueva regla, la de las tres “S”: seguridad, sanidad y sustentabilidad serían los criterios para elegir las sedes de los congresos internacionales. Se tendrán en cuenta otros factores, como la cantidad de policlínicas en la zona y la capacidad de atención médica en caso de enfermedad de algún congresista o participante.

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