Sebastián Bauzá. Foto: Nicolás Der Agopián

“Espero” que haya “más códigos” en la política que en el fútbol

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Nº2005 - al de Enero de 2019
entrevista de Federico Castillo y Guillermo Draper

En la mañana del martes 22, a pocos minutos de la hora pactada para la entrevista con el expresidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), Sebastián Bauzá, el programa Así nos va informó que otro expresidente de la AUF, Eugenio Figueredo, uno de los peces gordos que cayó durante la investigación del FIFAgate, negociaba con Netflix los derechos de su historia. Sentado en una de las mesas de la confitería Lion D’or, mientras le da sorbos a un jugo de naranja, uno de los personajes de la trama, el que vendría a ser “el honesto”, ríe al enterarse de la noticia. “Si sale, la voy a ver, claro. Aunque no sé si va a seguir diciendo mentiras”, dice Bauzá sobre Figueredo. A casi cinco años de su salida del máximo organismo del fútbol uruguayo, luego de soportar los embates de acusaciones cruzadas y de una investigación judicial que lo miró con lupa, Bauzá pudo abandonar el manto de la sospecha quitándose las esquirlas de la corrupción y con su nombre limpio. Ahora, con esa chapa de hombre honesto, se meterá en la política de la mano del precandidato blanco Luis Lacalle Pou. Dice que lo hace porque quiere “cambiar las cosas” y sin rencores, aunque no la pasó bien durante el gobierno de José Mujica, del que sugiere presiones. Asegura que no tiene un rol definido en el sector de Lacalle Pou, aunque se siente cerca del deporte, el turismo, la educación y la gestión empresarial. No se plantea hoy ser candidato a intendente de Montevideo, pero tampoco lo descarta.

Lo que sigue es un resumen de su entrevista con Búsqueda.

—¿Cuál ambiente sospecha que está más teñido de corrupción: el fútbol o la política?

—Cuando en el 2009 comencé con esta historia de ser presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol, mis hijas me dijeron una frase que siempre la recuerdo: “Papá, vas a ser el presidente del órgano más corrupto”. En aquel momento hubo una encuesta de opinión pública y habían dicho que la AUF era el órgano más corrupto. Estaba esa percepción. Pero me metí y trabajé mucho el proyecto deportivo, para mantener el proyecto de las selecciones, y se buscó cambiar el concepto de la gente respecto de la AUF. ¿Cómo? Tercerizando ciertos temas que eran muy importantes como los derechos de televisión, temas tabú, donde nadie se quería meter y que venía renovándose sin saber realmente cuánto valía. Nosotros contratamos una consultora, lo trabajamos profesionalmente, y creo que eso cayó muy bien. Primero económicamente, porque de un millón y medio de dólares pasamos a doce millones y medio, se empezó a saber lo que realmente valían los derechos de televisión. Y, por otro lado, empezamos una etapa nueva en la asociación, más profesional. En la vida es así. Los dirigentes del fútbol no sabemos de todo. Y hay que contratar a los que saben. Creo que en la política llegó el momento de hacer lo mismo. Mucha gente me dice —gente que ha estado en la política y en el fútbol— que en la política hay hasta más códigos que en el fútbol. Espero que sea así. Uno lee las declaraciones de Pedro Bordaberry y de Armando Caistaingdebat, que dicen que al fútbol no vuelven más… es muy complicado el mundo del fútbol como también lo es el de la política. Lo que pasa es que, bueno, depende de para qué entra cada uno. Yo no soy hombre de política. Jamás fui a un acto político. Y cuando me vinieron a buscar en el 2014, cuando se armó el Partido de la Concertación, no acepté porque venía saliendo de la Asociación y tenía compromisos familiares y empresariales. Y tampoco me di cuenta de que era el camino. Después sucedieron ciertas cosas, y me fui metiendo en este mundo, y me dieron ganas de empezar a trabajar.

—¿Qué le seduce hoy de la política?

—Hace un año empecé a trabajar en Eduy21. Y la verdad que me di cuenta de que la educación es la gran falta que tiene este país. Muchos hicieron campaña con el “educación, educación y educación”, y no se concretó nada. Y al revés: cada vez estamos peor. Confío muchísimo en el trabajo de la gente que está detrás de Eduy21, me parece muy profesional. Y lo bueno es que es transversal. Hay gente de todos los partidos políticos. Y esas son las cosas que hay que valorar. Si en la AUF se mantuvo el proyecto Selección, con cuatro o cinco presidentes que pasaron, creo que el proyecto educación se tiene que mantener con los gobiernos que pasen. Hay temas que tienen que estar por encima del gobierno del momento. Yo le echo la culpa a la educación de la inseguridad, de la falta de trabajo. Yo lo veo. Tú salís y ves que cada vez hay más venezolanos trabajando y menos uruguayos. ¿Por qué? Porque tienen mayor educación y más motivación de mejorar. En los últimos años nos ha pasado que se recibió dinero sin tener que trabajar. Y lamentablemente eso le ha sacado a la gente la facultad de darse cuenta de que por sí misma se puede desarrollar. Esas son las cosas que me hicieron meterme en esto. Y reconozco que Luis me fue entusiasmando, me fue invitando. Y creo que el equipo que está armando es un equipo de profesionales, gente nueva. Está dando la posibilidad de hacer cambios, y cambios importantes.

"Tú salís y ves que cada vez hay más venezolanos trabajando y menos uruguayos. ¿Por qué? Porque tienen mayor educación y más motivación de mejorar".

—¿Cuál cree que va a ser su aporte concreto?

—Mi lugar de trabajo lo va a definir Luis, que es el que me fue a buscar. Soy odontólogo, hice una carrera en la Universidad, trabajo en esta empresa hace más de 30 años, dirijo a más de 90 personas, así que algo de gestión tengo y conozco una realidad a nivel comercial e industrial que lamentablemente cada vez se está complicando más. Cada vez es más costoso tener una empresa, cada vez es más caro lo que te sale abrir la puerta. Y de alguna manera creo que hay cosas que hay que cambiar. Se prometió que iban a bajar los costos, no se bajaron. Al revés. Hoy escuchaba cifras de Maldonado y Rocha, que la venta de combustible bajó un 30%, y eso está diciendo que hay menos gente. Y todos vivimos del turismo. No solo hay turismo en el Este, también en Montevideo. Y los que vivimos del turismo vamos a pasar un invierno complicado. Por ese lado mi experiencia es la gestión empresarial, comercial. Y también mi paso por el fútbol. Estuve muy metido en el tema del deporte. Creo que hay cosas en deporte que se tienen que mantener, como es el concepto Gol al Futuro. Ahí se trabajó bien, con gente aportando ideas. Creo que el deporte forma parte de la educación de los jóvenes.

—Usted habla de deportes, de educación. ¿En las conversaciones que ha mantenido con Lacalle Pou, se lo ubica en algún rol específico?

—A él le interesa que esté cerca de todos esos temas. Y tanto con Pablo Da Silveira, con Azucena Arbeleche, con Pablo Bartol he mantenido reuniones en ese sentido. Lo de Bartol me parece que es algo muy bueno como experiencia de vida y como para aplicarlo al país. Y un poco el tema de los oficios. Creo que la educación no es solo primaria y el liceo, hay que formar oficios. Yo que tengo una empresa donde el oficio es importante, veo que se está perdiendo. Los maestros y los oficiales no existen. Porque la gente no se prepara. Y es algo fundamental. Todos sabemos lo que está pasando con la robotización. Cada vez hay más autoservice. Si no preparás a la gente, si no se toma conciencia de este tema… a mí me preocupa muchísimo.

—En el 2014 lo fueron a buscar para postularlo como candidato a intendente de Montevideo por el Partido de la Concertación y no aceptó. ¿Hoy le interesaría esa posibilidad?

—Hoy por hoy estoy para seguir las charlas con Luis, a trabajar en equipo. Hay una interna del Partido Nacional que es muy importante. Hay que tratar de buscar las cosas que unen al partido y no las que desunen. Lo otro ni me lo planteo y nadie me ha hablado para ser intendente. Hay que estudiar y prepararse para muchas cosas. Hoy por hoy no está dentro de mis planes.

"Creo que la educación no es solo primaria y el liceo, hay que formar oficios. Yo que tengo una empresa donde el oficio es importante, veo que se está perdiendo. Los maestros y los oficiales no existen. Porque la gente no se prepara".

—Cuando se manejó su nombre, pareció ser bien recibido en la opinión pública.

—Sí, sí, pero uno quiere hacer las cosas bien y con responsabilidad. Recién había dejado la AUF y era ponerse en campaña. El trabajo iba a ser muy grande, el estudio iba a ser muy grande para generar propuestas, y no lo pensé en ese momento.

—Hoy está en otra posición.

—Sí, sí. ¿Y sabés una cosa? Cuando fui presidente de la AUF pude nombrar a mi equipo del Ejecutivo. Nunca hubo nadie de Nacional y de Peñarol. Y yo elegí compañeros, y la mayoría de mis compañeros eran frenteamplistas. Y siempre trabajé muy bien con ellos y hoy sigo siendo muy amigo de ellos. En ese aspecto, nunca fui un antifrentista, ni anti Peñarol o Nacional, como me dijeron porque no había puesto a los grandes. En la vida no hay blanco y negro. A mí me gustaría…no sé, a veces uno piensa, estamos en enero y uno ve cierta campaña política. Ni el gobierno terminó su gestión y tiene mucha cosa para hacer, ni los partidos de la oposición pueden comenzar una campaña por la negativa. Hay que tirar ideas. Hay que ver qué es lo que está bien, que es lo qué está mal. Lamentablemente estos años, para la gente que hace política y los que han estado en el gobierno, fueron muy duros. Todos los actos de corrupción, las ilusiones que hubo y quedaron truncadas: Pluna, Alas Uruguay, la regasificadora, Aratirí, lo que pueda pasar con UPM. Yo no tengo nada que ver con el tema rural, pero si hay algo que Uruguay tiene que recuperar es la producción del agro. Y no pueden estar distanciados. Lo que pasa con este movimiento de Un solo Uruguay… hay demasiada grieta, no seas malo. Por supuesto que yo no estoy conforme con lo que fue y por eso es que me uno a Luis y trabajo con Luis. Y sufrí mucho con el gobierno de Mujica y mi salida. Pero creo que hay que tirar ideas para cambiar.

—Cuando se manejó su nombre para candidato a intendente hubo algunas inspecciones a su negocio que no eran usuales.

—Sí, recibí algunas visitas que no estaba acostumbrado a tenerlas. Pero por suerte después todo volvió a la normalidad, justo cuando decidí no ser candidato.

—O sea lo que ata directamente a los dos episodios.

—Yo que sé, no. Si uno no tiene pruebas, no le gusta acusar a nadie. Pero en ese momento se dieron ciertas circunstancias que me llamaron la atención.

—¿Qué visitas recibió?

—Inspecciones que no eran normales a una empresa que tiene 103 años, que tiene todo al día.

—¿Y no teme que le pase algo parecido ahora?

—¿Sabés lo que me pasó en estos últimos años? Que lamentablemente viví cosas muy duras. Hasta más duras que esa. Tuve que ir dos veces a un Juzgado penal a declarar. Acusaron a mi señora de hacer depósitos que después se probaron que eran falsos, tuve una causa abierta que después la cerraron. Y cuando se hizo la investigación del FIFAgate se aclaró perfectamente que el único que no había recibido dinero había sido yo. Entonces para meterse en política necesitás sentido común y también un poco de coraje. Como lo tuve cuando fui presidente de la AUF. Y mirá que cuando me enfrenté a la gente de poder en el fútbol, no fue contra ellos, fue para buscar mejores ingresos para el fútbol uruguayo. Y los resultados están a la vista. Lo mismo hice en la Conmebol, buscando licitación, buscando contratos abiertos. Perdía 9 a 1. Te puedo asegurar que fue bastante incómodo. Pero cuando uno actúa bien por lo menos puede dormir tranquilo. Espero que haya más códigos en la política que en el fútbol.

"Estamos en enero y uno ve cierta campaña política. Ni el gobierno terminó su gestión y tiene mucha cosa para hacer, ni los partidos de la oposición pueden comenzar una campaña por la negativa. Hay que tirar ideas".

—Por cómo se dio su salida de la AUF, el “órgano más corrupto” como le dijeron sus hijas, pareciera que los anticuerpos de ese sistema funcionaron para sacar al único honesto.

—Ojo que no soy el único honesto. La mayoría de los dirigentes de fútbol trabajan por el bien del fútbol y les sacan mucho tiempo a sus trabajos. Creo que la mayoría de los dirigentes son honestos, como creo que la mayoría de los políticos son honestos y la mayoría de los uruguayos son honestos. A veces cuando querés mover ciertas estructuras, es complicado. Lo que pasa es que hay que moverlas, como en el fútbol, cuando veías que el ingreso era muy chico y había que tercerizar, profesionalizar. Y creo que a nivel de política también hay que hacerlo. Hay que bajar el costo del Estado, hay que tratar de que se genere trabajo en las empresas privadas. Y no que el sueño de los uruguayos sea un empleo público. Esas cosas se tienen que cambiar.

Búsqueda publicó hace un año una grabación de empresarios argentinos que hablan del pago de coimas a dirigentes de la Conmebol, que dicen que a usted lo sacaron de la AUF “por honesto”.

—Yo en la AUF tenía problemas porque quería hacer licitación, hacer llamado a precios, saber cuánto valían los derechos de televisión. Y en la Conmebol pasaba lo mismo. Iba contra la corriente. Mi política fue esa. Aunque perdía 9 a 1 quería dejar en actas mi manera de actuar. Acá en la AUF pasó que antes de ir al Mundial de Brasil en 2014 —en aquel momento Uruguay estaba segundo en el ranking FIFA, era campeón de América y había salido cuarto en Sudáfrica— estaba bueno salir a vender los derechos de televisión, porque Uruguay estaba en un momento sublime. Muchos clubes no estuvieron de acuerdo y hubo un movimiento que de alguna manera nos sacó gobernabilidad y me fui dos meses antes de empezar el Mundial porque nunca estuve atado a un sillón.

—¿Ahí sintió la presión del gobierno?

—La experiencia que yo tuve con el gobierno fue después de un partido entre Nacional contra Newells, que se armó un lío bárbaro en el estadio y entró la policía, y a las 48 horas el entonces presidente José Mujica nos citó a la Torre Ejecutiva con los presidentes de Peñarol y Nacional, Juan Pedro Damiani y Eduardo Ache, y nos dice que retira a los policías de las tribunas y que si no votábamos el nuevo código de disciplina de FIFA, que establecía la quita de puntos ante hechos de violencia, y si no se compraban las cámaras, no volvía el fútbol. Era algo imposible. Lo primero que hice fue hacer una asamblea para votar el código que ya habíamos propuesto, pero no tuve quorum y no se pudo votar. Ese fin de semana habíamos arreglado de no parar el fútbol. El sábado jugaba Nacional con Defensor en el Franzini y hubo policías. Y se jugó. El domingo iba a jugar Peñarol en el Estadio Centenario. La decisión de Mujica es que no iba a haber policías en el estadio. El domingo nos llama la gente de la Mutual para decirnos que si no había policías para cuidar a los jugadores, no se presentaban. Ya estaba pautado que policías, de alguna manera iba a haber porque siempre están para los jueces, para la recaudación, pero la Mutual se puso dura: no hay policías, no hay fútbol. Y para que volviera el fútbol tenía que volver la policía, se tenían que comprar las cámaras y se tenía que aprobar el código de disciplina de la FIFA. Para el código no tuve quorum, las cámaras no se iban a comprar de un día para el otro —estuvieron casi tres años para comprar las cámaras y todos sabemos cómo terminó, así que por suerte no compré las cámaras— y bueno, a eso yo le llamé no tener gobernabilidad para seguir.

—Y renunció.

—Y a las 24 horas volvió la policía al fútbol.

—Sin ninguna de las otras medidas exigidas por Mujica.

—Por supuesto.

—¿Y le parece que ahí, en su salida, el gobierno jugó a favor de los intereses del empresario Francisco Casal?

"Hay que bajar el costo del Estado, hay que tratar de que se genere trabajo en las empresas privadas. Y no que el sueño de los uruguayos sea un empleo público. Esas cosas se tienen que cambiar".

—Mirá, yo lo que te digo es que la onda era que yo no siguiera porque yo ya había dicho y había comenzado las negociaciones para la venta de los derechos de la televisión. A la empresa (Tenfield) no le servía y, bueno, de alguna manera que yo me fuera fue una piedra en el zapato que se la saqué a la empresa y también al gobierno en su momento.

—¿En esa charla con Mujica en la Torre Ejecutiva hubo alguien más, además de los presidentes de los grandes?

—Estaba el secretario Homero Guerrero.

—¿Pero el que transmitió el mensaje de que no volvía el fútbol en esas condiciones fue Mujica? ¿Fue una línea que bajó él?

—Sí, comenzó diciendo bien claro que eso no podía seguir siendo así. Y punto.

—En el gobierno de Mujica se terminó sacando a dos personas que eran molestas para Casal: el exministro de Turismo y Deporte, Héctor Lescano, y usted.

—Sí, con Lescano sigo teniendo una amistad hasta el momento. Soy un agradecido porque me ayudó muchísimo en aquellos momentos de lucha por la independencia de la asociación y lamentablemente se tuvo que ir. Y después me fui yo.

—A nivel judicial también, porque el foco se puso en el denunciado, que era Eugenio Figueredo, y en usted, el único al que marcó Figueredo.

—Sí, cambiando las versiones. Y queriéndome ensuciar. Y no lo pudo hacer porque el tiempo ha puesto las cosas en su lugar. Más que un error fue un horror lo que hicieron conmigo.

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