MIRADOR / Casamiento

Gortari - Galeano

2min
Nº2019 - al de Mayo de 2019
Fotos: Camila Goñi

El número 13 suele estar asociado con la mala suerte. Pero seguramente, Florencia Galeano lo asocie con algo que la llena de alegría. Porque 13 es el número de damas de honor que la acompañaron el sábado 4 en la noche más importante de su vida. Sus amigas más cercanas, ataviadas en el mismo tono de verde (compraron 60 metros de tela y luego diseñaron sus vestidos a partir de ese material), fueron testigos junto a cientos de amigos y familiares de la unión en matrimonio de Florencia Galeano y Santiago Gortari.

Del brazo de su padre, Álvaro Galeano, la novia ingresó a la iglesia de Jacksonville y caminó hacia el altar donde la esperaba su futuro esposo junto a su madre Inés Sánchez Varela y sus suegros, Magdalena Scheck y Martín Gortari. La novia optó por un traje combinado en tono off-white de Laura Sorhuet, con la parte superior a la cintura en cuero y una pollera en crepe triple con desnivel y levante adelante en el centro, que permitía que se vieran sus zapatos. Entre sus manos llevaba un rosario. El look lo completaba un tocado de Mechi Zerbino, que tuvo las plumas como elemento principal para darle un toque invernal y a la vez agregar romanticismo al conjunto. El accesorio, que se colocó a ambos lados de la cola de caballo de Popi —como sus seres queridos conocen a Florencia—, se complementó con piezas de nácar para darle brillo, y flores secas para darle naturalidad. El peinado fue de Diego Alfonso y el maquillaje completó el estilo romántico de la novia.

El coro de la iglesia estuvo a cargo de un amigo y contó con la voz de Agustina Gari. Francisco Nolla fue el sacerdote encargado de presidir la ceremonia, que con su estilo peculiar logró emocionar y hacer reír a los presentes. Allí, amigos y familiares de los novios destacaron la alegría y simpatía de la novia, así como el apoyo incondicional del novio. También rescataron su forma de complementarse y agradecieron a Dios por haber cruzados sus caminos.

Luego de unirse en matrimonio, los invitados se trasladaron unos metros hasta el salón, ubicado en el vecino Hotel Regency. El corto trayecto se realizó a pie y bajo una leve llovizna, pero el temporal, que llegaría más tarde en la noche, pareció aguantarse hasta que todos los invitados estuvieron bajo techo. Allí los esperaba el sabroso catering de Marian Caviglia.

Bailaron hasta pasadas las seis de la mañana y la fiesta fue la conclusión ideal de un día que quedará grabado para siempre en la memoria de los novios. Un ramo de rosas blancas enviadas por el novio a la casa de ella habían dado comienzo al día y una alegre fiesta que hizo a todos olvidar el frío y la lluvia dio la velada por terminada. Los esposos, después de tomarse el domingo de descanso, partieron en una luna de miel que los llevará a recorrer Cartagena, Barú y las Islas del Rosario. 

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