Juan Castillo. Foto: Nicolás Der Agopián

Para el secretario general del Partido Comunista, Andrade tiene “el mejor perfil” entre los candidatos frenteamplistas, pero “la coyuntura no es la más favorable” para que un comunista llegue a ser presidente

Hay que combatir la riqueza porque “dan vergüenza las mansiones con muros cada vez más altos” obtenidas mediante la explotación

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Nº1994 - al de Noviembre de 2018
entrevista de Raúl Santopietro y Guillermo Draper

El secretario general del Partido Comunista, Juan Castillo, habla a dos velocidades. Si el tema es la interna del Frente Amplio o la compleja situación del exvicepresidente Raúl Sendic, Castillo habla pausado, rumiando cada idea antes de exponerlas en respuestas elaboradas. No quiere afectar la “unidad” del oficialismo.

Ahora, cuando Búsqueda le consulta sobre su idea de combatir la riqueza, las palabras salen a borbotones. Los decibeles aumentan a medida que describe su indignación por esas “mansiones con muros y casetas de vigilancia” que ve en algunos barrios de Montevideo. “¿Se esconden de qué? ¿Se esconden de la vergüenza? Porque la inmensa mayoría de ellos hizo esa riqueza como condición de explotarte a vos”, dispara.

Castillo revindica su carácter de marxista-leninista y por eso también defiende la precandidatura presidencial del dirigente comunista y sindical Óscar Andrade. Aunque también sabe que las probabilidades no están de su lado: “La coyuntura no es la más favorable” para que un comunista llegue a ser presidente.

—¿Por qué el Partido Comunista, con su tradición de buscar candidato único y con la intención de hacerlo en esta campaña, termina impulsando un candidato propio?

—Tiene una respuesta con varios contenidos. La primera, a mí me gusta decirlo, es que los comunistas somos previsibles. En algunas cosas que consideramos de principios no cambiamos. Y no nos han convencido de cambiar la idea de que la construcción de la unidad de una sola fuerza política con 30 componentes debe incluir también un programa único de gobierno y, por lo tanto, la necesidad de tener candidatura única es natural. Fuerza única, programa único, candidato único.

En algunos casos encontramos eco, como en 2004, cuando el candidato único era Tabaré Vázquez; luego ya no se dio más. En las últimas dos elecciones, luego de dejar constancia de que preferíamos una candidatura única, nosotros votamos para habilitar que haya otros candidatos. La posición histórica comunista busca ahorrarnos una confrontación interna y utilizar todas las energías en la campaña electoral.

Punto dos. Nosotros a priori no trabajamos con una decisión política orgánica de colocar un precandidato, sino que fue algo que emergió desde las bases y comenzamos a discutirlo entre los comunistas. Mientras tanto, la dirección del partido nos mandata a mantener el famoso casting de los candidatos que había en ese momento.

—¿La candidatura de Andrade se la impusieron a la orgánica comunista?

—Utilicé la palabra “emerge” desde las bases. “Impuesta” es que no tenés más alternativa que asumirla y esto no ha sido así, porque nuestro escenario cambia para setiembre. En setiembre, cuando tenemos que rendir cuentas de las entrevistas con los precandidatos y de en qué había quedado, el planteo de las bases ya había explotado. El partido decide sí colocar la candidatura de Óscar. Y la condiciona, porque de entrada decimos que el objetivo es trabajar para el cuarto gobierno del Frente Amplio y todo lo demás debe aportar a ese objetivo.

En este escenario, el perfil que está marcando Andrade es distinto, tiene un discurso distinto que a nosotros nos satisface porque incluye la preocupación por el trabajo, el desarrollo inclusivo, la vivienda, la salud. Óscar además tiene como característica que elige el camino de la confrontación con los adversarios políticos, no para adentro. Nosotros no tenemos de objetivo pescar en la pecera del Frente Amplio, como dicen. Mi objetivo es conquistar el gobierno, no tener dos senadores, cuatro diputados y perder las elecciones.

—¿Mantendrán la candidatura de Andrade hasta el final?

—Si las elecciones fueran el domingo nosotros hoy ratificamos su candidatura. Hemos quedado solos en el planteo de la candidatura única, pero no nos vamos a dar la cabeza contra esto. En este escenario vamos a ratificar su candidatura hacia junio. Ahora, el que menos nos guste, si resulta candidato, va a ser por el que militemos en campaña.

"El perfil que está marcando Andrade es distinto, tiene un discurso distinto que a nosotros nos satisface porque incluye la preocupación por el trabajo, el desarrollo inclusivo, la vivienda, la salud. Óscar además tiene como característica que elige el camino de la confrontación con los adversarios políticos, no para adentro".

—José Mujica ha sido muy crítico con los actuales precandidatos, porque dice que no tienen proyectos de país claros. ¿Comparte ese análisis?

—Lo he escuchado, pero no comparto la opinión. Es imposible que los demás tengan la forma de pensar y razonar que yo quiero. Daniel va a seguir siendo pelado, Carolina va a ser siendo mujer y Mario… va a seguir siendo Mario. Me gustaría que los candidatos tuvieran un discurso con planteos comunistas, pero es un problema mío. Para mí el mejor candidato es Óscar Andrade y tiene un proyecto político de país. Puedo no estar de acuerdo con los demás, pero tiene un proyecto. Todos los candidatos, Daniel Martínez, Carolina Cosse y Mario Bergara, tienen proyecto político de país. No es el nuestro, no es el que quisiéramos los comunistas.

El proyecto político que van a tener que llevar adelante es el que desarrollemos los frenteamplistas. Cada uno tiene un perfil propio y si a eso es a lo que se refieren, me inclino por el que tiene Óscar Andrade.

—¿Andrade puede ganar una elección nacional?

—Ahí empiezan las valoraciones futuristas en las que no voy a entrar porque no soy imparcial en ello. Que yo diga que es el mejor candidato y que lo mejor que le puede pasar al país es que Andrade gane la elección, no quiere decir que ponga las manos en el fuego con que la mayoría está ganada. Estimamos que una porción muy grande del pueblo, de la clase trabajadora, se identifica con él, pero hay muchos elementos más que juegan. Y el comportamiento electoral es una cosa muy distinta. En este escenario, que sea el mejor candidato no me da certezas de que sea el ganador en las elecciones.

—¿Qué responde a los que dicen que un comunista no puede ganar una elección en Uruguay?

—Es un desafío importante. ¿Qué respondo? Aquello que he leído de Eduardo Galeano: la utopía, en todo caso, sirve para caminar. Tengo el sueño de que en algún momento, tal vez, nuestro pueblo pueda asumir que un comunista puede tener responsabilidades de ese tipo. ¿Por qué no?

"Es imposible que los demás tengan la forma de pensar y razonar que yo quiero. Daniel va a seguir siendo pelado, Carolina va a ser siendo mujer y Mario… va a seguir siendo Mario. Me gustaría que los candidatos tuvieran un discurso con planteos comunistas, pero es un problema mío".

—¿Están cerca esas condiciones?

—No, la coyuntura no es la más favorable. No estamos en un contexto muy fácil. Eso es verdad. Pero sí son válidas nuestras ideas: el mundo sigue sin resolver las dificultades que genera el sistema capitalista.

—¿La sociedad uruguaya, entonces, no está en condiciones de darle la posibilidad de dirigir el país a un comunista?

—Parece difícil.

—¿Y entonces un éxito de Andrade en la interna del Frente Amplio no pondría en riesgo el triunfo en las nacionales?

—Nosotros no queremos una victoria a lo Pirro. Para los comunistas, el objetivo central es que el Frente Amplio obtenga el cuarto gobierno en 2019. Todo lo demás debe contribuir a ese objetivo. No va a ser fácil. Es en ese contexto que propusimos la idea.

—¿Andrade llega a un electorado que no logran alcanzar los otros candidatos?

—Está claro que nosotros no descuidamos la incidencia que tienen las bases en el Frente Amplio. Al menos, colocamos allí un punto que tiene que estar abierto al debate: hay que dar señales y tirar lazos con las bases continuamente, porque nosotros recogemos, y también otros compañeros, enojos de las bases con las decisiones que tomamos los dirigentes y gobernantes. Soy consciente de los valores que defiendo, estoy firme en las posiciones del Partido Comunista y eso no me hace romper con lazos fraternos con compañeros del Frente Amplio. Y eso ha sido maltratado en los últimos años.

—¿Quiénes hacen eso?

—Los hay. Ningún compañero tiene que esperar a leer Búsqueda para saber lo que piensan los comunistas, porque ya lo dijimos en todos los ámbitos internos. Yo me crie en un escenario donde todos se peleaban para aportar, para dar el último esfuerzo; ahora el voto 50 casi siempre es para la disidencia. Y esa actitud va rotando.

—El Partido Comunista no votó la Ley de Educación en 2008 y ahora plantea críticas al ingreso de tropas de Estados Unidos

—Sí, después de haber agotado todos los procesos de discusión interna en los organismos políticos del Frente Amplio. El final feliz es que se resuelva esta contradicción. No fuimos a hablar en todos los canales contra algún compañero, porque quien mandó ese proyecto también es un compañero frenteamplista. Pero en esto de Estados Unidos tenemos opiniones distintas. Todos sabían antes que los comunistas pensamos así. ¿Por qué no se nos avisó?

"¿Quién nos diría tres años atrás que Brasil iba a estar gobernado por un candidato que se vanagloria de ser fascista? ¡Y acá lo saludan! Es grave no estimar los valores democráticos de un país, en cualquier escenario político que nos toque vivir".

—El presidente del Frente Amplio, Javier Miranda, le pidió ayuda para resolver la situación de Sendic justamente por cómo está afectando la unidad interna. ¿Qué se puede esperar que suceda?

—Esperamos llegar a la elección con el tema solucionado.

—¿Y cuál es la solución?

—Aquí hay varias etapas. A nosotros nos hace muy mal creer que todo debe hacerse público. Ese es un gran error de la izquierda. Menos en un tema tan sensible como este que tiene expectantes a todos los frenteamplistas. Nunca negué que hubo una entrevista con Miranda, me pidió una reunión preocupado por este tema. Entre los dos vimos que sería bueno convocar a Pepe y ese mismo día nos reunimos para buscar una salida. Y la salida es con los propios involucrados: es con la 711 y es con Raúl también. No podemos resolver por encima de la 711, pero hay que resolver en los organismos del Frente Amplio.

—La 711 y Sendic han manifestado públicamente que van a participar en las elecciones del 2019.

—Vamos a ver. Ese rol que se nos pidió todavía no lo pudimos concretar porque Raúl no ha estado en el país, pero tenemos previsto tener una conversación en los próximos días. La idea es llegar con una propuesta de salida y que el Plenario tome una decisión sin romper. Si nosotros le pasamos la máquina por arriba, estaríamos decidiendo lo que la mayoría de frenteamplistas quiere sin tener en cuenta lo que Raúl piensa. No es ese el camino deseado.

—El día que renunció Sendic, el Frente Amplio había llegado a un acuerdo para sancionarlo pero no inhabilitarlo. ¿Es posible retomar el acuerdo?

—Es una de las posibilidades, pero no sé si hoy corre con chances. De cero no partimos, es verdad. Pero no es menos cierto que hoy tenemos posturas totalmente contrarias. Hay quienes preferirían dejar esto quieto y no hacer nada —que no es solo la 711—, y otros que quieren ir a los bifes en el próximo Plenario.

"Si nosotros somos capaces de ser estudiantes aplicados este año, mostrar los avances y entusiasmar con un programa en el que podamos involucrar a la mayor parte del electorado, tenemos las condiciones intactas para mantener el gobierno. Porque el mejor proyecto de gobierno sigue siendo el del Frente Amplio".

—¿Coincide con Miranda en que Sendic como candidato “puede abonar” al desprestigio de la política?

—No, no pienso igual. El problema que tengo es que no sé si aún pensando igual, lo diría. El primero que tendría que saberlo es Raúl y la 711. Yo no sé lo que haría si fuera Javier Miranda, pero sé que lo haría distinto. Esa es la respuesta.

—En la región hay un contexto negativo para la izquierda. ¿Uruguay puede quedar ajeno a esta tendencia?

—Nosotros somos uruguayos. No somos una isla, pero a esta altura, casi. El contexto político que vive la región no es nada favorable para la izquierda, para los avances de los pueblos. A mí me asombra que cuando ganó Macri hace tres años, se pechaban en los aviones y puentes nuestros adversarios políticos para subirse al estrado y felicitarlo. Algunos hicieron exclamaciones en las redes sociales del estilo “al fin empezamos a recuperar” y “ahora le toca a Uruguay”.

Ahí volvía la derecha por sus fueros. ¡Hundieron al país en menos de tres años! Aumentó la pobreza a más del 30% de la población, 11% en la indigencia, los salarios cayeron a la mitad, las tarifas públicas aumentaron al doble. Esa es la Argentina que fueron a saludar y es lo que llamamos la restauración de políticas neoliberales. ¿Quién nos diría tres años atrás que Brasil iba a estar gobernado por un candidato que se vanagloria de ser fascista? ¡Y acá lo saludan! Es grave no estimar los valores democráticos de un país, en cualquier escenario político que nos toque vivir. Desde el punto de vista de clase estamos en las antípodas, pero defendemos la democracia.

Acá tenemos un escenario distinto. Lo que va a pasar no lo puedo decir, pero acá tenemos pruebas de lo que ya pasó en otros países y eso los comunistas no lo queremos. No son nuestras proyecciones, es lo que ya pasó en otros lados. Ojalá el soberano pueda decidir cómo avanzamos a partir de aquí, y no que retrocedamos.

—Hay analistas que dicen que es la elección más complicada desde que el Frente Amplio es gobierno.

—Comparto, es una elección difícil. Pero si nosotros somos capaces de ser estudiantes aplicados este año, mostrar los avances y entusiasmar con un programa en el que podamos involucrar a la mayor parte del electorado, tenemos las condiciones intactas para mantener el gobierno. Porque el mejor proyecto de gobierno sigue siendo el del Frente Amplio.

—¿El examen de ética cuánto pesa?

—Es importante. No es el menor. Si tengo 12 materias y a Educación Física no le doy bola, capaz que repetí por no haber ido al gimnasio. Sí, tenemos que ser capaces de resolver bien los frenteamplistas en estas instancias orgánicas, antes de que largue la campaña electoral. Para eso estoy trabajando con Pepe Mujica.

"Todo el mundo está preocupado por dar el combate contra la pobreza. ¡Pobre tipo que está sumido en la pobreza y vos lo querés combatir! Lo que hay que hacer es combatir a la riqueza. El 1% de los uruguayos tienen el 25% de la riqueza. ¡Está mal distribuida la riqueza! A los que viven adentro de un bollón, que salgan y miren".

—¿Qué está en juego con la situación de Sendic?

—Es una suma de cosas. Primero está en juego la seriedad del planteo político del Frente Amplio. La transparencia, los valores éticos. Todo eso está en juego. Y por lo tanto la validez de tu proyecto político y cómo lográs entusiasmar o no. Por eso digo que son 30 días de cara a un Plenario para trabajar en encontrar una solución a una situación difícil.

—Si el Frente Amplio gana el cuarto gobierno, ¿cómo se da el “combate a la riqueza” que usted planteó en un almuerzo organizado días atrás por la Asociación de Dirigentes de Marketing?

—Urticarias generaron mis afirmaciones en ADM. Hay gente que sangra por la herida para criticarme. A ninguno de ellos les da los cojones para ir a un escenario adverso a decir lo que dije. Yo hablé como comunista en el seno del sector empleador, de los inversores. Ese no es un escenario cotidiano nuestro, más bien se podría decir que es inhóspito. Entonces, todo el mundo está preocupado por dar el combate contra la pobreza. ¡Pobre tipo que está sumido en la pobreza y vos lo querés combatir! Lo que hay que hacer es combatir a la riqueza. El 1% de los uruguayos tienen el 25% de la riqueza. ¡Está mal distribuida la riqueza! A los que viven adentro de un bollón, que salgan y miren. En vez de darles asco los niños en la canaleta o gente buscando para comer en los contenedores… En realidad eso me golpea, me choca porque milito para que eso no ocurra.

¿Por qué no merece una vida digna alguien que no tuvo estudio? Vergüenza me da que doy vuelta el volante, sigo por el mismo barrio y encuentro una mansión con muros cada vez más altos con casetas de vigilantes. ¿Se esconden de qué? ¿Se esconden de la vergüenza? Porque la inmensa mayoría de ellos hizo esa riqueza y vive en esas condiciones como condición tal de explotarte a vos. Mientras el dueño ya no la cuenta, la pesa. Esto pasa en Uruguay. Hay una pésima, mala distribución de la riqueza. Por eso lucho, por eso peleamos los comunistas. Todavía no se pagan salarios justos, todavía estamos a mitad de camino. ¿Qué se indignan tanto? Hay que combatir, sí, la riqueza para que haya una mejor distribución y que los sectores a los que les va mejor, a los que la amasaron y la hicieron, aporten para que el resto pueda comer y vivir dignamente.

—¿Por qué no se logró convencer de esto en la interna frenteamplista?

—Sigue siendo una materia pendiente. Nosotros valoramos que la correlación de fuerzas está intrínsecamente ligado a nuestra concepción de ciertas cosas. La sociedad, el comportamiento del electorado, etc. Pero no somos tontos. Yo estoy convencido de que no hay mejor proyecto e ideología que la de los comunistas. Pero sé que somos un 6% o 7%. A veces que no alcanza solo con las ideas, sino que tenés que trabajar sobre la correlación de fuerzas. Nosotros intentamos ir cambiando esa correlación de fuerzas y, a medida que avance la lucha de nuestro pueblo, vamos a arrancar más conquistas.

"Yo estoy convencido de que no hay mejor proyecto e ideología que la de los comunistas. Pero sé que somos un 6% o 7%. A veces que no alcanza solo con las ideas, sino que tenés que trabajar sobre la correlación de fuerzas. Nosotros intentamos ir cambiando esa correlación de fuerzas y, a medida que avance la lucha de nuestro pueblo, vamos a arrancar más conquistas".

—Las mansiones y los muros crecieron en los gobiernos del Frente Amplio. ¿Para usted es una derrota?

—Esa es una contradicción para los sectores más ricos del país, que deberían estar viendo cómo mantienen al Frente Amplio en el gobierno y cómo aportan más para que nosotros hagamos la mejor campaña electoral. Porque los sentís hablar y te dan ganas de buscar en tus bolsillos y darles una moneda. Sectores que han amasado o la misma o mayor cantidad de ganancia en los últimos tiempos, despotrican contra el Frente Amplio.

—¿No es un fracaso?

—Somos comunistas, nuestra concepción es marxista leninista, nuestro objetivo es construir el socialismo. Nosotros queremos hacer una revolución de verdad. Pero hemos aprendido que necesitamos tener un tránsito de proceso de acumulación de fuerzas en el que vamos con otros sectores que no quieren lo mismo que nosotros, pero parecido en algunas cosas; se llama Frente Amplio, que tiene un proyecto progresista. Si nosotros tuviéramos otra correlación de fuerzas, seguramente estaríamos en un escenario distinto.

—¿Les aceptaría dinero para la campaña a esos empresarios que se beneficiaron con los gobiernos frenteamplistas?

—Si los empresarios del Uruguay se dan cuenta de que lo mejor que le ha sucedido a ellos es un gobierno del Frente Amplio, lo que tengo que hacerme es una autocrítica pública.

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