Larrañaga anunció en diciembre que alcanzó las firmas para el plebiscito por la seguridad. Foto: AdhocFotos, Javier Calvelo

El precandidato habló sobre la unidad de los blancos: “Perdí en el 2009 y apoyé a Lacalle padre; perdí en el 2014 y apoyé a Lacalle hijo. Así que a mí que no me vengan a hablar de unidad del partido porque ya con ese cuento me tienen recontrapodrido. Así de claro: repodrido”

“Hay un síndrome en los partidos políticos uruguayos y es que son más adversarios los de adentro que los de afuera”, opina Larrañaga

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Nº2003 - al de Enero de 2019
entrevista de Federico Castillo y Guillermo Draper

Afuera corren los caballos. Se puede oír cada tanto, como una oleada, la adrenalina de los metros finales. El ruido de los cascos al galope contra el suelo, el grito histérico de los apostadores. Adentro, en una sala del Hipódromo de Maroñas, el senador y precandidato blanco Jorge Larrañaga atiende a los periodistas de Búsqueda mientras se prepara para despuntar una de sus grandes pasiones. Es domingo 6 de enero, todavía faltan unas cuantas horas para que se corra el Gran Premio Ramírez, y Larrañaga parece estar muy en sintonía con el lenguaje del turf. Sabe que no es el favorito y se asume como “el enemigo”, como ese pingo que puede dar el batacazo en una carrera electoral que pronostica será de 200 metros, de poco tiempo y mucha intensidad. Se muestra listo para enfrentar una “embestida” del Frente Amplio contra su proyecto de reformar la Constitución para introducir cambios en la seguridad, y también algo decepcionado por la falta de apoyo de sus compañeros del Partido Nacional en esa cruzada. “Es una pena. En este tema el partido debería estar unido”, reflexiona. También cuestiona la falta de respuestas del directorio ante su reclamo de acordar cuanto antes una serie de políticas comunes con el resto de la oposición. Dice que le parece un “enorme error” que los acuerdos se hagan sobre la fecha de la primera vuelta porque sobrevuela un “tufillo electoral de reparto de cargos”. Sobre el final de la entrevista, cuando se le insiste sobre la unidad de los blancos, Larrañaga arremete y vuelve a sintonizar con lo que pasa afuera en Maroñas, con la adrenalina y la intensidad de los metros finales. Se oye el ruido del puño contra la mesa para enfatizar sus ideas mientras afirma: “Perdí en el 2009 y apoyé a Lacalle padre; perdí en el 2014 y apoyé a Lacalle hijo. Así que a mí que no me vengan a hablar de unidad del partido porque ya con ese cuento me tienen recontrapodrido. Así de claro: repodrido”. 

—¿Qué sigue ahora después de haber llegado a juntar las firmas necesarias para reformar la Constitución e introducir cambios en la seguridad?

—Seguimos juntando firmas hasta el 17 de febrero y luego las presentaremos a la Corte. Hay miles de uruguayos que nos siguen pidiendo ser parte de este proceso y firmar para vivir sin miedo. Seguiremos trabajando, que es lo que sabemos hacer.

—No todos sus compañeros del Partido Nacional se embarcaron en esa tarea. ¿Sintió que lo dejaron solo?

—Sentí lo que siente la gente. Que parte de la dirigencia política no comprende a la gente. Hay un sentimiento generalizado de descreimiento en la política que viene del enorme sentimiento de desamparo por parte de la gente. Y este caso ha sido un ejemplo más. Porque creo que parte de la dirigencia quedó presa de aquella primera reacción y de perfilismos electorales. Como lo proponía Larrañaga no acompañaron a la gente en su reclamo. Es una pena, la oposición en este tema debería estar unida, el partido debería estar unido. Como blancos pertenecemos al partido de líderes que dieron la vida por su país. Algo hay que aprender de Aparicio, Leandro Gómez, Herrera, Wilson. No debemos poner el futuro político por delante de los problemas de la gente. Me hubiera gustado que nos acompañaran en esta lucha, que es la lucha de la gente. De hecho, ahora anuncian que no ensobrarán y al mismo tiempo se refieren a coaliciones de partidos. Hay un síndrome en los partidos políticos uruguayos y es que son más adversarios los de adentro que los de afuera del partido. Esa es la realidad. Y eso determina posicionamientos también.

"Hay un síndrome en los partidos políticos uruguayos y es que son más adversarios los de adentro que los de afuera del partido. Esa es la realidad. Y eso determina posicionamientos también".

—¿Son más adversarios los de adentro que los de afuera?

—Pero es que eso es así. Ojo, no lo digo para quejarme ni nada. Lo digo como una expresión que vale para todos los partidos políticos, donde los compañeros de tu partido son, entre comillas, más adversarios que los adversarios de otros partidos.

—¿Y cree que hay una coalición de los blancos para ganarle a usted?

—No, no. Tendría que haber una coalición para gobernar, de la que yo hablé en el 2015, cuando hice un encuentro en el Hotel Radi­sson para decir que era necesario buscar entendimientos con los partidos de la oposición y superar el modelo del Frente Amplio. Y ahora vamos a recibir una embestida del Frente con respecto a la campaña del plebiscito, la han anunciado en los medios de prensa. Bueno, que se vengan. Porque vamos a contestar esa embestida con la gente, con los uruguayos. Hay más de 400.000 personas que firmaron. Y vamos a salir a defender esta reforma a como dé lugar. Ya no es una reforma que nos pertenezca.

—¿Cómo tomó la postura de Lacalle Pou sobre este tema?

—Él cambió. A comienzos de 2018, cuando se votó una interpelación a Eduardo Bonomi, dijo que apoyaría la recolección de firmas, luego cambió y no lo hizo. Ese cambió me causó sorpresa y pena. Trata el tema lateralmente.  

—Lacalle Pou se refirió al tema en Paysandú . Dijo que las propuestas de Larrañaga “son herramientas que se pueden tener para utilizar o no”. ¿Qué opina sobre eso?

"Vamos a recibir una embestida del Frente con respecto a la campaña del plebiscito, la han anunciado en los medios de prensa. Bueno, que se vengan. Porque vamos a contestar esa embestida con la gente, con los uruguayos".

—Es un error. Creo que contestó apresuradamente. No son herramientas que se pueden utilizar o no. Si se aprueba la reforma, los instrumentos pasarán a formar parte de la Constitución y por tanto debe ser cumplida. Quien no cumpla, jurídicamente estaría violando la Constitución, y políticamente estaría yendo contra la voluntad de la ciudadanía expresada en un plebiscito. No se puede decir que una reforma la utilizo si la preciso y no la preciso, no. No. La reforma constitucional se cumple o se cumple, no hay vuelta de hoja. La aplicación inmediata de la reforma está asegurada por su diseño, que no requiere de ninguna reglamentación. Tiene un estatuto de aplicación inmediata. Así que la reforma se pondrá en marcha sea quien sea el presidente. El primero que tendrá que cumplir la nueva Constitución será Tabaré Vázquez. Será el propio Frente Amplio el primer obligado a cumplir la nueva Carta. Y a partir del 1º de marzo de 2020 ojalá seamos nosotros. Nos importa muy poco que estén en contra de estos instrumentos. Vamos a apoyar esta reforma. Creyeron que no llegábamos a las firmas; se equivocaron; creyeron que esta reforma no iba a tener caladura; se equivocaron. Y el Frente se apresta a una embestida contra Larrañaga. Nosotros queremos luchar contra la delincuencia y el Frente quiere luchar contra Larrañaga, en vez de estar procurando abatir el desastre de la delincuencia.

—¿Siente que su postura en torno a la seguridad lo aleja de su tradicional perfil de centro-izquierda y lo acerca más a la derecha?

—¿Cómo va a alejarme la lucha contra la brutal inseguridad que vivimos? ¿Desde cuándo defender a la gente es de derecha o de izquierda? Sería como decir que el FA, por ser de izquierda, no combate la delincuencia. Aplicar la ley no es de derecha ni de izquierda. Se trata de ser civilizados y no vivir en un estado de semibarbarie donde salimos y andamos regalados en la calle porque el Estado no cuida a la gente. Usted, su familia, sus vecinos, sus amigos que viven con enorme miedo, ¿son de izquierda o derecha por sentirlo? La lucha contra la inseguridad es de uruguayos que nos cansamos de que nada cambie y emprendimos esta hermosa lucha que terminará con una aplastante mayoría en octubre de 2019. No hay ideología en el miedo, no hay ideología en combatir la delincuencia.

—¿Cree que hay chance de conformar un arco opositor antes de las elecciones, con propuestas comunes?

—Nosotros hace 11 meses presentamos al directorio del partido un documento que se llama Agenda para el Progreso. Hace cuatro meses el partido lo aprobó con modificaciones. No sé qué ha hecho el directorio para concertar las entrevistas para trasladar los documentos a los distintos partidos. Creo que los ha enviado. Pero lo concreto es que no han logrado hacer ninguna entrevista partido a partido. No sé qué ha pasado, pero hay un debe importante. Hay un debe importante en cuánto a cómo se llevan las decisiones por parte del directorio. Yo se lo he dicho a la doctora (Beatriz) Argimón. Le he reclamado eso. Lo concreto es que vamos para un año y ese tipo de relacionamiento no se ha podido llevar adelante. Me parece un error. Y tengo derecho a decirlo, porque impulsé esa iniciativa. Después se salió con la tesis de que los acuerdos tenían que ser pos internas, lo que me parece muy malo. Me parece un error que los acuerdos se hagan sobre la fecha misma de la primera vuelta, un enorme error, porque tiene un tufillo electoral de reparto de cargos. Genera desconfianza. Lo hemos dicho dentro del partido. Y no se entiende que cuanto antes avancemos en un mínimo común denominador sobre cuatro o cinco temas importantes para el país, más claro estará para la gente que por encima de las diferencias hay acuerdos.

—Pero parece difícil acordar. El tema de la seguridad, con la recolección de las firmas, es paradigmático.

"Aplicar la ley no es de derecha ni de izquierda. Se trata de ser civilizados y no vivir en un estado de semibarbarie donde salimos y andamos regalados en la calle porque el Estado no cuida a la gente. Usted, su familia, sus vecinos, sus amigos que viven con enorme miedo, ¿son de izquierda o derecha por sentirlo?"

—Bueno, perfecto. Pero eso no va a ser determinante. Porque el acuerdo lo va a hacer la gente en las urnas. ¿Cuál es el problema? Si algunos sostienen que con lo que hay es suficiente y otros sostenemos que hay que hacer cambios importantes y esos cambios tienen la aprobación de la ciudadanía, no hay inconvenientes. Por supuesto que hay diferencias en el partido.

—¿Está de acuerdo con que el próximo gobierno debe ser una “evolución” del actual, como plantea el eslogan de Lacalle Pou?

—No, no estoy de acuerdo. Cada uno tiene derecho y yo respeto lo que pueda haber elegido el doctor Lacalle para su campaña. Pero no estoy de acuerdo y tengo el legítimo derecho de decirlo. Pregunto: en seguridad, ¿se necesita cambio o evolución? ¿En la educación precisamos cambio o evolución? En las políticas internacionales, donde el gobierno tiene dictadores amigos contra los cuales no se tira porque les tiene miedo, ¿hay cambio o evolución? No, hay que cambiar.

—Las últimas encuestas lo dan a usted mejor pero todavía muy lejos de Lacalle Pou. ¿Cree que la ventaja es descontable?

—Es la misma distancia que yo le llevaba en el 2013. Y terminé perdiendo. ¿Esa foto de hoy qué relevancia tiene? Yo tengo encuestas también que dicen que en la relación simpatía-antipatía estoy muy cerca de Daniel Martínez, que sería el mejor. Entonces, veremos qué es lo que sucede. Esta va a ser una carrera política que se va a transformar en una penca de 200 metros. De poco tiempo, de intensidad y de poco tiempo.

—¿Cómo le cayeron las declaraciones de Julio María Sanguinetti en un debate organizado por Búsqueda, cuando dijo que él era un expresidente y Lacalle Pou un prepresidente?

—Me cayó bien, no pasa nada. Lacalle es tan prepresidente como yo. Y como Sanguinettti. Todos los que somos precandidatos somos prepresidentes. (Carlos) Iafigliola es prepresidente, (Edgardo) Novick es prepresidente, (Mario) Bergara es prepresidente. No, no pasa nada.

—¿Se quedó con ganas de ir al acto de homenaje a Leandro Gómez? Es la primera vez que falta en 30 años.

—El mejor homenaje a Leandro es luchar por su legado. Sacarnos una foto los 2 de enero es secundario. Lamentablemente, no pude ir. Siempre he estado y en el próximo, como siempre, estaré.

 —En la carta que envió pidió estar “unidos en la lucha y el respeto”, y pidió “honrar” la palabra “compañero”. ¿Siente que hace falta este tipo de mensaje?

—Por supuesto. Yo he dado más que muchos por la unidad del partido. Por eso hablo de respeto, que falta en la vida y en la política. Unidad y compañerismo son vitales para llegar al gobierno. Hay que practicarlo a diario, decirlo o no en los discursos no es trascendente, hay que vivir con esa consigna.

—¿Qué tipo de interna pronostica?

"Pregunto: en seguridad, ¿se necesita cambio o evolución? ¿En la educación precisamos cambio o evolución? En las políticas internacionales, donde el gobierno tiene dictadores amigos contra los cuales no se tira porque les tiene miedo, ¿hay cambio o evolución? No, hay que cambiar".

—Espero y quiero —no pronostico— una interna de ideas y propuestas serias. Que podamos debatir para que la gente sepa qué elige. De qué partido y qué país vamos a llevar adelante. Esto no es una confrontación de jingles y de carteles. Se trata del país que queremos para los próximos cinco años.

—¿Cree que se va a terminar polarizando?

—Está polarizada y falta mucho. He sido favorito y perdí. He sido “enemigo” y gané.

—¿Y ahora qué es: “enemigo”, “sorpresa”?

—Bueno, es evidente que según lo que dicen, favorito no soy. Soy “enemigo” y por lo tanto tengo plena confianza en poder ganar.

—¿Cómo ve la irrupción de Juan Sartori en la interna del Partido Nacional?

—Lo tiene que ver la gente, no nosotros.

—¿Cree que habrá candidatos que queden por el camino y formen alianzas con otros?

—Es lo que ha venido pasando en las internas desde 1999. Las internas las polariza la gente, y los candidatos se van alineando a la gente. Antes o después, se alinean a la gente. No sé si seremos para las internas los actuales seis precandidatos o menos. Hay que respetar el trabajo de todos.

—¿Cómo observa al grupo de los intendentes? ¿Cree que van a llegar hasta el final?

—No voy a hacer mucho comentario sobre los que están en la cancha porque supondría incursionar por una camino de no respetarlos. No es mi intención no respetarlos. Lo mío es como caballo de verdulero, con anteojeras, no miro para los costados, miro para adelante.

—Sí, pero hace un rato decía que los principales adversarios están en el partido.

—Ta, perfecto. Pero yo sobre eso… me importa muy poco. Porque yo conozco cómo son esas reglas. Ahora el tema es que eso después termina condicionando los partidos. Acá nadie se puede hacer el vivo, de andar a los codazos en la interna de un partido y después querer solidaridad. Porque esto es como todo: el que a hierro mata, a hierro muere. No se trata de otra cosa. Fotos para marquesinas de cuadros que a nadie le importan, no. Lo que importa son los hechos. Y en ese caso, yo a ley de juego todo dicho: falta, envido, truco, y lo que sea. Yo he aportado como el que más a la unidad del Partido Nacional. Y nadie me puede decir nada. Porque está ese síndrome como que los blancos se pelean. Lo blancos se pelearán pero Jorge W. Larrañaga Fraga, doble nombre y doble apellido, lo digo claro: Jorge W. Larrañaga Fraga, cuando tuvo que poner lo que hay que poner en política, siempre dio un paso a apoyar al partido. Perdí en el 2009 y apoyé a Lacalle padre; perdí en el 2014 y apoyé a Lacalle hijo. Así que a mí que no me vengan a hablar de unidad del partido porque ya con ese cuento me tienen recontrapodrido. Así de claro: repodrido. Repodrido porque he visto demasiado.

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