Consejos para capturar las mejores imágenes con el celular

La fotografía móvil y un potencial poco explorado

6min
Nº2023 - al de Junio de 2019
por Alejandra Pintos

Hay una expresión, nacida en la era de la Internet, que reza: “Foto o no sucedió”. Es que los celulares con cámara cambiaron la forma en la que entendemos la fotografía, pasando de ser una cuestión meditada, casi artística, a una captura obligatoria e instantánea de cada momento, reunión o acontecimiento. Si no lo inmortalizamos en una imagen, es como si nunca hubiese pasado. Y por supuesto, no alcanza con tener la foto, hay que compartirla. 

@darrensohphoto. Una de las imágenes ganadoras del concurso de fotografía con iPhone de Apple, de 2019.
@darrensohphoto. Una de las imágenes ganadoras del concurso de fotografía con iPhone de Apple, de 2019.

Como consecuencia, la cantidad de imágenes que se suben a diario a las redes sociales es inmensa. Por ejemplo, a Instagram —la segunda red social más usada en Uruguay— se suben unas 46.740 por minuto. Pero ¿cuántas de esas imágenes son memorables o, más sencillamente, lindas? 

La inmediatez fue en detrimento de la calidad y hoy la sobrecarga de imágenes abruma, a pesar de que cada vez es posible dominar mejor un lenguaje que, hasta hace unas décadas, a muchos les resultaba ajeno. El potencial de los celulares, cada vez equipados con más y mejores cámaras (por ejemplo, Samsung y Huawei tienen modelos con cuatro cámaras, una frontal y tres en la parte de atrás), es enormemente desaprovechado. 

Irina Raffo
Irina Raffo

Acá una guía para sacar fotos dignas de ser almacenadas.

Limpiar el lente

Un problema muy común a la hora de tomar una foto es tener el lente sucio. Y es entendible: los teléfonos pasan todo el día en nuestras manos (un estudio de la Universidad de Arizona asegura que están “diez veces más sucios que un inodoro”). Entonces, cuando el lente no está limpio se ve una suerte de halo alrededor de las luces. Por eso, hay que frotarlo —contra la ropa es suficiente— antes de cada uso. El resultado será una imagen nítida y despejada.

Buscar luz natural

La luz natural es la mejor amiga de los fotógrafos (¡cuánto más bellas son las fotos tomadas de día!). Si estamos en interiores, acercarse a una ventana siempre es una buena idea: que la luz bañe el objeto que queremos retratar. Eso sí, hay que tener cuidado de no quedar a contraluz —con la cámara orientada hacia la ventana— porque quedará oscuro el protagonista. Al aire libre es mejor evitar el mediodía e intentar tomar la foto en “la hora dorada”, el atardecer.

Composición

Cuando entramos a la aplicación de la cámara, por defecto suele tener una grilla que nos divide la imagen en nueve sectores (si no lo tienen activado pueden hacerlo en la configuración). Esto nos permite aplicar una regla usada en la fotografía, en la pintura y el cine llamada “regla de tercios”. Esta asegura que lo ideal es ubicar a los protagonistas de la imagen en los puntos fuertes de la grilla, que son los cuatro vértices del centro. Dentro de lo que es la composición entra el “armar la foto”. Por ejemplo, si vamos a tomar un retrato en un restaurante, tomar la precaución de ordenar la mesa antes, sacando las servilletas y platos sucios.

Escapar a los clichés

Desde que Instagram se volvió una aplicación casi ineludible se han popularizado las “fotos cliché”, lugares comunes de la fotografía que, de ver una y otra vez, hemos internalizado casi sin pensar. Las piernas en la bañera, la selfie en el baño, dos manos agarrándose, un latte tomado desde arriba, el pasaporte previo a un viaje. En lugar de continuar reproduciéndolos es aconsejable buscar lo genuino.

Aprovechar las herramientas

Las cámaras de los teléfonos celulares son cada vez más sofisticadas, pero la mayoría continúa usándolas de la misma forma que lo hacía en los comienzos de la fotografía digital. El modo profesional que tienen algunos modelos, por ejemplo, nos permite explorar para qué sirven los distintos valores y experimentar. Otra función interesante es el modo retrato, que le da un aire profesional (al imitar el efecto de una cámara réflex) sin demasiado esfuerzo.

Editar

Instagram también tiene la culpa de popularizar los filtros, una manera sencilla de hacer un poco más interesantes fotos cotidianas. Pero, hoy en día, también existen aplicaciones que nos permiten editar imágenes casi de manera profesional. Entre las más populares están VSCO y Snapseed, de Google. Es una cuestión subjetiva, pero algunos fotógrafos sostienen que 50% de una buena foto es su edición.

La perspectiva de tres fotógrafas profesionales

Matilde Campodónico
Matilde Campodónico
Irina Raffo
Irina Raffo
Luciana Machin
Luciana Machin

Matilde Campodónico se formó como fotógrafa antes de la explosión de la era digital, tiene mucha técnica y teoría. Sin embargo, no mira el boom de la fotografía móvil con recelo, todo lo contrario. “Para mí es algo muy positivo que se haya popularizado el acceso a la fotografía, porque eso quiere decir que se está universalizando el lenguaje visual. Es comparable, en cierto punto, con lo que sucedió con la alfabetización y la imprenta. Como fotógrafa, para mí es mucho más rico producir imágenes para personas que puedan entenderlas”, asegura. 

Para Campodónico, en algún punto los celulares “son mejores que las cámaras de fotos, porque siempre están con uno”, entonces hacen más sencillo el desafío de capturar el instante decisivo del que hablaba el famoso fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson. Por otro lado, según la artista, la principal dificultad de la fotografía móvil reside en detenerse antes de apretar el botón. “Lo más importante para tomar una fotografía memorable es pensar qué es lo que se está sacando, qué quiero transmitir, cuál es el personaje”, sentencia.

La artista visual y fotógrafa Irina Raffo coincide con Campodónico en que el gran valor de los teléfonos está en su capacidad de capturar lo inmediato. “Uso mucho el celular para lo cotidiano, como una suerte de diario. Disfruto de sacarles retratos a amigos, es algo más instantáneo. A veces me sorprende mucho el resultado”. La cámara fotográfica, en cambio, la asocia con lo planeado y los proyectos más extensos.

Tanto Irina como Matilde se han adaptado a estos nuevos lenguajes, con los desafíos que esto implica para la profesión. Un caso diferente es el de Luciana Machin, que tiene 23 años, es nativa digital y comenzó su carrera como fotógrafa en la era de Instagram: o sea, entiende las reglas de esta red social a la perfección. Por eso mismo sabe que para destacarse en un feed saturado de imágenes es necesario dar un salto. “Lo más amigable suele ser sacar una foto a la altura de los ojos, pero para mí lo interesante es jugar con los ángulos, tirarse al piso, colocarse arriba de algo, asegurarse de haber explotado todo el terreno”, explica. 

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