Las 800 butacas de la sala Campodónico de El Galpón. Foto: Alejandro Persichetti

Entre los protocolos que promueven el retorno a la actividad escénica, El Galpón plantea testear a todos sus espectadores con apoyo del Instituto Pasteur

La nueva teatralidad

6min
Nº2072 - al de Mayo de 2020
Javier Alfonso

Ante la hasta ahora positiva evolución de la situación sanitaria en Uruguay, ha llegado la hora de pensar en la salida y en el retorno de la actividad cultural. Mientras las pantallas de los autocines volvieron a encenderse este fin de semana, los recintos cerrados la tienen bastante más complicada. Por eso, tanto desde el sector público como desde el sector privado se están confeccionando planes de retorno a la actividad, más conocidos en tiempos de pandemia como protocolos, una de las palabras que más presencia ha ganado en este nuevo mundo. Todos los consultados para esta nota, tanto del Ministerio de Educación y Cultura como de las compañías y salas privadas, pronunciaron la misma frase: “Nosotros hacemos estas propuestas, el que tiene la última palabra y toma las decisiones es el gobierno, la autoridad sanitaria y el comité asesor científico que trabaja con el Poder Ejecutivo”.

A nivel público, la Dirección Nacional de Cultura (DNC) estableció un equipo de trabajo para confeccionar el protocolo bajo la coordinación de Álvaro Ahunchain, del Instituto Nacional de Artes Escénicas (INAE). Consultado por Búsqueda sobre los planes estatales para la vuelta de los espectáculos, Ahunchain fue tajante: “No queremos generar falsas expectativas en la comunidad artística. Esto es paso a paso y nos basamos en protocolos internacionales que recopilamos y estudiamos”. También subrayó que las fechas concretas aún no están definidas y que eso es resorte del Poder Ejecutivo.

El plan que propone la DNC prevé varias fases: en el corto plazo, la apertura de museos y escuelas artísticas (música, teatro, danza y artes visuales, entre otras). En el mediano plazo, el retorno a los teatros de aforo mediano y grande “pensando en ocupar solo un tercio de la capacidad, para asegurar el distanciamiento físico de los espectadores, distribuidos entre butacas libres”, afirmó el jerarca. El protocolo original del MEC plantea el límite mínimo para habilitar las salas en 800 plazas, pero dado que varias de las principales del interior no llegan a ese aforo “se está estudiando reducirlo”, dijo Ahunchain. La última etapa prevé las salas pequeñas, las más numerosas. “Necesariamente tendrán que funcionar a mitad de capacidad para equilibrar la seguridad sanitaria y su viabilidad económica”, señaló Ahunchain. Y aclaró que aún falta bastante para llegar a esta etapa, que “recién sería factible cuando retorne la actividad plena porque si no, implica someter al público a un riesgo mayor”.

El protocolo del sector público incluye la limpieza sanitaria permanente de escenarios, plateas y espacios ambulatorios, la venta de entradas exclusivamente online y también contempla que los espectadores que convivan, las parejas y las familias, podrán sentarse juntos.

Ahunchain subrayó que aún no es posible contar con un cronograma con fechas concretas. “Es la pregunta que nos hacemos todos. Nuestra aspiración es que el retorno de museos y escuelas artísticas se dé en el menor plazo posible. Las escuelas y museos privados, con los cuales estamos en contacto permanente, lo están demandando”. También destacó la “disposición muy responsable” de los creadores y trabajadores artísticos: “Nadie se tiró por lista propia para hacer espectáculos sin la debida autorización y todos están concientizados en no generar focos de propagación del virus. Por eso desde la DNC se está empujando fuerte por obtener la aprobación de esos protocolos o bien hacer las modificaciones que sean necesarias para llegar a un cronograma”.

Un test por espectador

En los últimos días El Galpón dio a conocer a la comisión científica asesora del gobierno y al público en general su proyecto de protocolo para el regreso de la actividad a la sala Campodónico, la mayor de las tres de la institución, con capacidad para 800 espectadores. El plan de El Galpón cuenta con el asesoramiento científico del Instituto Pasteur de Montevideo y con el aval de la Sociedad Uruguaya de Actores (SUA) y la Federación Uruguaya de Teatros Independientes (FUTI), y establece que la sala estará a disposición gratuita de todas aquellas compañías y elencos que presenten sus propuestas de espectáculos, ya sea que integren o no esas agremiaciones. También señala que la sala estará a disposición para montar funciones todos los días de la semana en un amplio horario.

Héctor Guido, secretario general de El Galpón, dijo a Búsqueda que lo primero que tuvieron en cuenta fue “el cuidado de la salud y el acatamiento de todas las medidas sanitarias dispuestas por el gobierno, que suspendió toda la actividad cultural, a mi juicio en forma muy criteriosa pese a que a nosotros nos pegó en la línea de flotación porque se redujeron a cero todos los ingresos y tuvimos que enviar a 34 compañeros rentados (técnicos y funcionarios administrativos) al seguro de paro”.

Según el proyecto, la sala de 800 personas se reduce a 120 localidades (se ocupará una butaca de cada siete aproximadamente) que serán señalizadas. “Es una distancia importante, muy prudencial”, señala Guido. Los espectadores ingresarán con tapaboca y guardando distancia en el hall y accederán a la platea sin interactuar con boleteros ni acomodadores. Las butacas estarán señaladas con una funda blanca, que después de cada función será retirada y lavada. En cada butaca los espectadores dispondrán de una máscara con mampara en el asiento, que deberá sustituir al tapaboca. En el respaldo del asiento delantero habrá una tarjeta donde el ocupante deberá registrar sus datos y teléfono. Una vez terminada cada función, las máscaras serán retiradas y enviadas al Instituto Pasteur, donde se realizará el testeo del Covid-19 del material biológico allí depositado por cada espectador mediante su aliento. “De esta manera podremos contribuir con la situación sanitaria”, dijo Guido, pues en caso de surgir un positivo se le avisará a la persona, se activará el protocolo sanitario en vigencia y “se podrá facilitar un mapa de contagio” de cada positivo y avisarles a quienes estuvieron cerca.

El protocolo galponero también establece testeos semanales a los integrantes del elenco y a los técnicos que acceden al escenario, así como quincenales a todos los funcionarios que no pisan el escenario. De hecho, el acceso al mismo estará restringido a actores y técnicos.

“Pensamos que si al disponer de una sala como esta y teníamos la posibilidad de volver, no tenía que ser privilegio solo de El Galpón sino de todo el medio teatral uruguayo. Por eso cedemos gratuitamente las salas, para que cada producción pueda recaudar el 100% del borderó”, manifestó Guido, y aclaró que todos los miembros de las compañías externas que usen la sala se tendrán que testear una semana antes de la función y el resultado estará con 48 horas de antelación a la misma. La limpieza del edificio y la compra de las máscaras correrá por cuenta de El Galpón. En tanto, el costo de los test —sensiblemente menor en este caso porque se evita el proceso de hisopado— será cubierto por el Instituto Pasteur.

La estética de los espectáculos, como es de esperar en estas circunstancias, se verá condicionada. Guido indicó que los espectáculos serán seleccionados por un comité integrado por FUTI y SUA, tendrán que ser montajes sencillos en escenografía, iluminación y utilería, y con elencos de pocos integrantes. “Por razones obvias no podemos hacer obras de muchos personajes”.

Además de las compañías teatrales, Guido informó que la invitación a actuar en El Galpón también fue enviada “a los compañeros de la música para espectáculos con pocos integrantes”. Según el jerarca, “el protocolo fue muy bien recibido” y todo lo planteado quedará “a estudio de las autoridades para que sea evaluado, corregido y autorizado”.

Las perillas en el escenario

Consultado por su opinión sobre la propuesta de El Galpón, Ahunchain respondió: “Sabemos que el protocolo que planteó El Galpón es más restrictivo que el de la DNC, de acuerdo al asesoramiento que ellos recibieron; estamos hablando con los integrantes de El Galpón para hacer este protocolo más benigno y que no exista un perjuicio económico tan grande sobre la actividad, porque suponemos que habrá una factible renuencia del público a volver a las salas”. En ese sentido, Ahunchain anunció que se diseñarán campañas públicas de incentivo “para que la gente vuelva a las salas cumpliendo con todas las normas de seguridad”. Y anunció la posibilidad de un apoyo específico a los elencos independientes: “El sector público deberá facilitar que los elencos puedan presentarse en salas de mayor aforo en condiciones económicas ventajosas en cuanto a los fijos de sala y los porcentajes de recaudación de borderó. Estamos trabajando en todos estos aspectos, pero por supuesto no habrá nada oficial hasta que se cuente con la autorización del comité científico que asesora a la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), que está regulando la reapertura de los diferentes sectores de la actividad. También es posible que se retorne a la actividad y que eso genere un aumento de contagios y que entonces haya que volver atrás con estas medidas con la cintura y humildad suficiente. Entonces, como dice el presidente y el secretario de la Presidencia, pasos cortos y seguros, y la posibilidad de la marcha atrás en el seguimiento diario de la pandemia”.

Finalmente, Ahunchain subrayó que “en esto estamos todos juntos, es un momento de unión total de la comunidad teatral, donde Estado y privados estemos juntos empujando y no separados polemizando”.

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