Gonzalo Casaravilla . Foto: Nicolás Der Agopián

Presidente de UTE defiende su gestión frente al “montón de gente que habla y no sabe nada”; proyecta expansión de generación solar

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Nº2032 - al de Agosto de 2019
entrevista de Federica Chiarino e Ismael Grau

A Gonzalo Casaravilla, presidente de UTE, le preocupa que dentro del ente algunos escriban con minúscula unidades como el voltio (V) o el ampere (A), al punto que llegó a escribir él mismo una comunicación explicando que en la nomenclatura de la electricidad “son el apellido de alguien y van con mayúscula”. Como ingeniero y profesor universitario, se “arranca los pelos” cuando ve ciertos cálculos relativos a la energía que provocan un “destrozo”, además, a la economía y la matemática. Un fastidio similar es el que transmite al reaccionar ante críticas a ciertas inversiones realizadas por UTE, como la planta de ciclo combinado de Punta del Tigre: “Hay un montón de gente que no sabe nada y que habla”. Y defiende con la misma energía su gestión si alguno señala que las empresas públicas han sido usadas para “enarbolar carreras políticas”.

Casaravilla se expresa satisfecho con las ganancias del ente en el primer semestre —unos US$ 150 millones— y proyecta “perspectivas interesantes a futuro” para UTE ante la demanda creciente de electricidad: tiene un equipo “armado hasta los dientes” para pensar en nuevos parques eólicos, aunque ahora, por costos, la generación fotovoltaica se perfila como mejor opción.

A continuación, una síntesis de la entrevista que el jerarca mantuvo el martes 6 con Búsqueda en su soleado despacho del noveno piso del Palacio de la Luz.

–¿Qué evaluación hace del primer semestre del año para el negocio de UTE?

–Desde el punto de vista de la oferta, venimos en un muy buen año. Si bien empezó con algunos problemas de hidraulicidad, eso se estabilizó y estamos teniendo el valor esperado del agua. Y, como el resto de las fuentes son predecibles —la eólica, la fotovoltaica y la biomasa—, estamos bien. Estamos cerrando un año en que solo el 3% es de generación no renovable. La hidráulica, por ahora, sigue siendo mayoritaria: cerca de 55%; en torno a 32% es eólica; la biomasa ronda el 8% y la fotovoltaica se mantiene más o menos en 3%.

Además, estamos exportando energía.

—¿Cómo se está comportando la demanda?

—Viene un poco más lenta de lo esperado, lo que está muy correlacionado con la temperatura. Si bien tuvimos un verano con un pico histórico de generación en un día de enero, eso fue circunstancial; tampoco tuvimos un verano muy cálido. Y hemos tenido un invierno cálido.

Si uno analiza por qué ha crecido la demanda en Uruguay, es porque el mundo se va convirtiendo en eléctrico y los uruguayos se van convirtiendo en eléctricos, incorporando el aire acondicionado y la calefacción, que es de las alternativas más competitivas cuando se usa la tecnología adecuada. En ese sentido, va ganando espacio y crece la demanda.

—¿Se nota en los niveles de consumo eléctrico el debilitamiento de la economía?

—Es difícil correlacionar, cuando baja la demanda, a qué se asocia. Pero, en principio, UTE es un negocio que tiene unas perspectivas interesantes a futuro, porque no hay forma de que la gente deje de consumir energía. Puede haber una variación de algún punto respecto a lo que uno pensaba vender, pero estamos hablando de algo absolutamente gestionable con el flujo comercial, con la gestión de la caja y algunos otros instrumentos.

—¿Qué tan eficientes son las familias y las empresas uruguayas en cuanto a su demanda energética?

—En 2005 se arrancó con una política activa muy agresiva y logramos dar un cambio cultural en ese sentido. Dentro de lo que son los países en vías de desarrollo, estamos bien parados en el tema de eficiencia energética.

"Si uno analiza por qué ha crecido la demanda en Uruguay, es porque el mundo se va convirtiendo en eléctrico y los uruguayos se van convirtiendo en eléctricos, incorporando el aire acondicionado y la calefacción, que es de las alternativas más competitivas cuando se usa la tecnología adecuada".

—Señala que hay perspectivas interesantes para UTE. ¿Hay margen para que, por ejemplo, siga creciendo la energía eólica?

—Sí. Incluso con UPM adentro, ya recibiendo la energía que se suministrará al sistema en 2025, todos los estudios —los que hago personalmente, los que hace planificación de UTE, la universidad o el Ministerio (de Industria, Energía y Minería)— indican que ya estamos en condiciones de instalar de vuelta energías renovables a medida que vaya creciendo la demanda. En función de cómo se toman las hipótesis, es instalar más o instalar menos, pero todos dan instalar. Esto puede ser el año que viene o el siguiente, pero no más allá de eso, y arrancaríamos con fotovoltaica, porque han bajado los precios lo suficiente. Entonces, ya empieza a competir fuerte, incluso en igualdad de precios, con la eólica. Además, correlaciona muy bien con la demanda, en particular con la demanda de verano y del mediodía.

Si uno analiza los estudios, tomando los de máxima y de mínima, diría que en los próximos 10 años se van a incorporar 800 MW de fotovoltaica y algo así como 400 MW de eólica.

Por otro lado, en 2023 está previsto sacar fuentes térmicas. Vamos a dar por finalizada la operación de La Tablada, cuyas máquinas son de las más caras que tenemos y no las vamos a reponer.

—¿Y qué pasará con esa planta?

—La vamos a tener que desmantelar. Se venderá, pero es muy difícil eso. No fue noticia, pero nosotros, en estos años, sacamos de servicio 250 MW de la Central Batlle; allí quedan siete motores de 10 MW, y a medida que se vayan rompiendo, no serán repuestas. Eso ya pasó con uno.

—¿A futuro, también la Central Batlle va a quedar inactiva?

—Claro. Ahí puede haber alternativas de traslado de algunas unidades, porque estar conectados en el cinturón de 150 de Montevideo, que es donde está la demanda, es estratégico desde el punto de vista eléctrico. Pero son cosas que están siendo observadas permanentemente en la planificación y cuando llegue el momento, se tomarán las decisiones.

—¿Cómo planea UTE participar en los futuros desarrollos en energía fotovoltaica?

—En las inversiones en energías renovables pusimos en juego un montón de diferentes formas. Desde el punto de vista del retorno para UTE, en la medida en que lo hagamos bien, que seamos eficientes y eficaces, hacer la inversión con recursos propios es lo que da la mejor opción. Hay un tema de espacio fiscal y UTE también debe hacer otras inversiones. Y en función de esa decisión macro de cuánto es que uno puede invertir como empresa pública y afectar el espacio fiscal es que se tomarán las decisiones.

¿Qué viene después? Tengo un equipo técnico armado hasta los dientes para desarrollar parques eólicos. Si no tengo el espacio fiscal, iría a la modalidad fideicomiso o sociedad anónima en la cual UTE participa. Y además voy al ahorro popular. Después queda el leasing. Me queda comprar a un privado. Eso es algo que todavía no está decidido.

—La semana pasada, el ministro de Industria aseguró que no habrá nuevos aumentos en las tarifas públicas por el resto del año y, quizás, hasta el final del período de gobierno. ¿Esta medida se discutió con UTE?

—Nosotros, normalmente, tenemos absoluta comunicación con el Ministerio de Industria, la OPP y Economía. En ese sentido, se sabe cuáles son los números de UTE, se sabe exactamente cuál es el impacto que puede tener o no tener, y no es necesario hacer una consulta porque todo el día estamos trabajando en equipo. Y es el Poder Ejecutivo el que resolvió, en el marco de sus competencias, que no va a promover un ajuste de tarifas. No tengo más nada que agregar a eso.

—¿UTE propuso un aumento de tarifas y el Ejecutivo dijo que no?

—No, no. Para nada.

—Lo que pasó en enero fue que UTE hizo una propuesta de aumento de tarifas que el Poder Ejecutivo desestimó.

—No. Este año UTE no había hecho ninguna propuesta. Nos sentamos en la mesa y con el señor presidente se resolvió cuál era el ajuste de tarifas. Que haya versiones de prensa... El ajuste fue por debajo de la inflación, haciendo un destaque especial, justamente, al sector eléctrico, porque fue el que más se despegó, sin perjuicio de que tampoco Ancap ajustó la mayoría de los combustibles.

—Entonces, al resolver ahora no tocar las tarifas en los próximos meses, hubo coincidencia.

—Las tarifas las resuelve el Poder Ejecutivo y UTE tiene la prerrogativa de proponer algo. UTE no está planteándose proponer absolutamente nada. Por tanto, hay una total coincidencia entre lo que plantea el Poder Ejecutivo y lo que, en principio, haría UTE. Los números que tenemos vienen siendo positivos y hemos tenido un cierre de primer semestre de acuerdo a lo esperado de lo que era el resultado contable: vamos a andar por los US$ 150 millones.

—¿Y qué ganancia proyecta para todo el año?

—Eso ya es mucha futurología. Depende en forma importante del tipo de cambio, pero también de las exportaciones: en los últimos dos años hemos tenido un promedio de US$ 85 millones anuales de exportaciones. Si se verifica ese mismo promedio, vamos a tener un resultado contable adecuado y equivalente al de estos últimos años.

—Siendo, como dice, que están conformes con el resultado al menos del semestre, ¿no hay margen para bajar las tarifas?

—Esa no es una decisión que pasa por el Directorio de UTE. En este momento estamos concentrados en ejecutar el programa financiero acordado y en convertir todas las inversiones que tenemos en riqueza. Eso es gestión, y en eso nos concentramos.

—Si dependiera de UTE, ¿habría margen para bajarlas?

—No estoy diciendo eso.

—Ni que sí, ni que no.

—No sabe, no contesta. No es un tema que sea parte del análisis. En ningún momento nadie lo planteó ni yo me lo planteé. No puedo inventar un tema que no existe.

—“Uruguay ya sabe lo que debe hacer con las empresas públicas, no hay secretos: debe profesionalizar la gerencia, controlarlas mejor y fijarles los precios con criterios técnicos, no políticos, no para bajar el déficit o la inflación. Los técnicos estamos todos de acuerdo en esto. Sin embargo, la política partidaria se ha metido generando costos grandes al imponer una lógica en la cual las empresas se han usado para enarbolar carreras políticas, como plataforma de nuevos candidatos, de todos los partidos”, sostuvo en una entrevista con Búsqueda en mayo el director académico del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), Guillermo Tolosa. ¿Qué reflexión le merece este comentario?

"Tengo un equipo técnico armado hasta los dientes para desarrollar parques eólicos. Si no tengo el espacio fiscal, iría a la modalidad fideicomiso o sociedad anónima en la cual UTE participa. Y además voy al ahorro popular. Después queda el leasing. Me queda comprar a un privado. Eso es algo que todavía no está decidido".

—Yo también soy académico. Soy profesor grado cinco de la Universidad de la República y puedo contestar en los mismos términos académicos. Hace 10 años que estoy en UTE, y nada de eso que usted dice ha pasado en UTE.

—Yo no lo digo, lo dice Tolosa.

—Por eso. De académico a académico le diría que, desde el punto de vista de lo que es la constatación científica de las cosas, basta venir a UTE y averiguar cómo se ha gestionado esta empresa. No he hecho campaña, no he sido candidato a nada, y me he concentrado en gestionar esta empresa profesionalmente. Si analizamos desde el punto de vista de tener indicadores claros asociados con la gestión, UTE es la que tiene más indicadores. Cumplió; solo uno no cumplió sobre disponibilidad de las líneas eléctricas de transmisión. Y revisan los otros veintipico de indicadores y todos son disponibilidades de las térmicas, de las redes eléctricas, tiempo de cortes, frecuencia de cortes. Todos criterios técnicos. Cumplimiento del programa financiero, cumplimiento de las exportaciones, de todo lo que nos comprometemos cuando arrancamos el año. Y en función del cumplimiento de esas metas, se actúa sobre el salario variable de los trabajadores.

No sé de qué está hablando. O es que no sabe lo que se aplica en Uruguay o, por lo menos, no sabe lo que se aplica en UTE.

—El director del Ceres se refirió en términos generales a las empresas públicas. Algunos aspectos que él señala pasaron, por ejemplo, en Ancap.

—Puedo contestar por UTE.

—Tolosa dijo también que le “duele el Antel Arena”, pero también la Torre de las Comunicaciones, la planta de Punta del Tigre “que no parecemos necesitar, me duele el proyecto del gas”. ¿Qué dice sobre eso?

—¿Qué formación tiene Tolosa?

—Es economista.

—Claramente, de energía no sabe nada. Ahora, de vuelta, como académico y estudioso, antes de entrar a UTE me dedicaba a ver cómo expandir el sistema eléctrico, y lo que se hizo es exactamente lo que dice todo el mundo que había que hacer. De hecho, eso fue parte hasta de un acuerdo multipartidario. Y si ahí se comenta el tema de Punta del Tigre, no sé a qué refiere, porque es una obra que es necesaria para el sistema eléctrico y que nos va a dar muy buenos beneficios en los próximos 30 años que estará operativa la planta. Por tanto, yo reafirmo que para todo lo que se hizo está absolutamente demostrada su pertinencia. Proyectos productivos, todo lo que se hizo de energías renovables… Hemos tenido que soportar que gente que no tiene ni idea del sector eléctrico diga que la inversión de la interconexión con Brasil era un elefante. Basta ver los números y que solo en dos o tres años vamos a pagar esa inversión y después tenemos muchísimos años por delante. Ni que hablar, además, de todo lo que nos brinda desde el punto de vista de la seguridad energética.

Lo que tenemos es que hay un montón de gente que no sabe nada y que habla. Pero basta ir a las universidades que están trabajando en esto, y todos somos contestes de que lo que se hizo es lo que había que hacer. Hoy si me preguntan o en cualquier ámbito se pregunta qué es lo que hay que hacer, es lo que está planteando y está haciendo la UTE. Por tanto, yo puedo hablar por UTE.

Gonzalo Casaravilla
Foto: Nicolás Der Agopián

—Es muy frecuente escuchar a las cámaras empresariales quejarse de los costos en general y de las tarifas en particular. A su vez, según estudios como los que hace SEG Ingeniería, el costo de la energía en Uruguay es de los más altos de la región. ¿Tienen algún fundamento esos cuestionamientos desde el sector privado?

—La última entrevista que dio SEG Ingeniería mostraba que en lo que refiere a los costos de energía eléctrica para el sector productivo, en particular el industrial, estamos entre los mejores de la región. Estamos mejor que Brasil, mejor que Chile. Capaz que antes estábamos un poquito por arriba, pero ahora estamos un poquito mejor. Si uno se atiene a que, en promedio, en los insumos de una industria el 3% es la parte de energía eléctrica, es algo que no hace que el negocio sea rentable o no. Por supuesto que todo peso vale, pero la energía eléctrica no es lo determinante.

Además, en lo que son empresas electrointensivas, el Poder Ejecutivo —y UTE como brazo ejecutor— implementó políticas activas en las cuales tuvieron... ¡Y claro, ellos no salen a hablar de que tuvieron un descuento que fue del orden del 20% en los insumos energéticos porque, justamente, aprovecharon ofertas de oportunidad y sistemas especiales para electrointensivos! Se han hecho contribuciones importantes a los tambos, al sector del arroz. Estamos hablando de muchos millones de dólares que se han volcado en sectores específicos.

—¿Dice que son injustas las quejas del sector empresarial?

—Los planteos empresariales, respecto a los costos, el costo país, etcétera… son las reglas de juego. El que no llora no mama, eso está bien. Creo que, en algunos casos, se pasan. Este año, por ejemplo, se bajaron 23% las tarifas de las Mipymes. Tenemos, probablemente, de las mejores tarifas en la región para ese tipo de empresas. De eso nadie sale a hablar, pero está pasando. Evidentemente, uno tiene que estar atento a tratar de dar los mejores beneficios, sectorialmente en función de las necesidades y dónde aprieta el zapato. Es lo que está haciendo el Poder Ejecutivo, y es lo que estoy explicando que ha pasado en estos últimos tiempos.

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