“Si hay una constante en nuestro partido en los últimos 20 años, es que son los mismos peleándose entre ellos y después teniendo una derrota electoral”, dice el precandidato blanco

Sartori endurece su discurso contra sus correligionarios, pero pide un acto conjunto antes del final de la campaña

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Nº2024 - al de Junio de 2019
entrevista de Federico Castillo
Juan Sartori en el local de Avanza en Plaza Independencia de Montevideo. Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS

Son las diez de la mañana del miércoles y la zona de Punta Gorda tiene esa calma cansada después de una noche larga de tormenta. En uno de los edificios con estupenda vista a la rambla, Juan Sartori termina una de sus reuniones agendadas a primera hora e ingresa como una tromba a la sala. Termo y mate, energía arriba. Y ese nuevo costado que está mostrando en la recta final de su campaña, con un mensaje decidido a contrastar lo que es él y lo que son los otros. Sin mucha vuelta. Ellos son los malos que lo atacan, la vieja política. Él es la víctima, la nueva política. Sartori, más que outsider, parece un extranjero. El hombre que elude los códigos no escritos de la política local y no se hace mucho drama en atacar a sus compañeros de interna en spots publicitarios. “Nosotros venimos subiendo, Lacalle Pou no para de bajar y Larrañaga sigue más o menos donde siempre estuvo”, dice encogiendo sus hombros, justificándose. El que tampoco se hace problema en decir que le cuesta entender “el odio” que le tienen algunos de los dirigentes blancos, pero que enseguida los señala como políticos profesionales sin otra actividad conocida, que se están peleando entre ellos hace 20 años con la derrota electoral como única recompensa. Y el que además puede decir eso y después pedir, exigir, que se haga un acto conjunto entre todos los precandidatos para darse un abrazo el día antes de que empiece la contienda y no esperar a la noche en la que las urnas ya dieron los resultados. El hombre que ya no quiere hablar de sus temas empresariales o sus negocios millonarios porque de eso se encarga un equipo “con discreción” para que él no desvíe su atención de la campaña. O el que admite que contrató a un asesor internacional con fama de ser el “rey de la propaganda negra”, pero que lo hizo solo para que lo defienda de las fake news en su contra.

Lo que sigue es un resumen de su entrevista con Búsqueda.

—En este último tramo su campaña viró hacia un perfil más confrontativo. Hay un spot en el que alude directamente a sus compañeros en la interna, usted mismo tiene un discurso más agresivo. ¿Estaba previsto o se fue dando?

—No me da esa impresión. Los spots lo único que dicen es lo que dicen los diarios en sus tapas hace cuatro meses: que nosotros venimos subiendo, que no paramos de crecer, que Lacalle Pou no para de bajar y que Larrañaga sigue más o menos donde siempre estuvo. Esa simplemente ha sido la realidad de los últimos meses. La tendencia dice que hoy hay dos personas con chances de ganar, que somos Lacalle Pou y yo. Hoy la realidad es esa. Y lo único que creo que le interesa a la gente es ver cuáles son las diferencias potenciales entre esos dos primeros candidatos.

—Acá en Uruguay no se estilaba eso de aludir directamente a los competidores en una interna. No se hacía justamente para cuidar la unidad. Usted me dirá que no es agresivo, pero los spots dicen: ellos bajan, no paran de bajar, nosotros subimos.

—Creo que justamente llegó el momento de poder hablar de números, de hechos, sin tantas vueltas ni complicaciones. Y creo que sí, históricamente la política ha sido más rebuscada: hablar por atrás, mandar a uno a decir lo que no se puede decir. Nosotros tratamos de tener una política transparente donde no tenemos problemas en decir las cosas que están sucediendo.

—¿No cree que puede irritar a sus compañeros con esos mensajes?

—Yo no sé cómo reaccionan ellos. Yo prefiero estar donde estoy hoy, con una aprobación creciente de la gente, con cada vez más conexión entre lo que la gente quiere y lo que yo propongo, que donde están algunos, con cada vez más desconexión y menos apoyo. O algunos con ambiciones personales frustradas porque la realidad demuestra que las candidaturas no han funcionado. Hoy estoy muy contento de donde estoy porque siento que tengo esa aprobación creciente que es la que vine a buscar desde el principio. No venía a buscar esa aprobación de un sistema. Yo venía a plantear una propuesta nueva, directamente con la gente, porque no tengo estructuras ni barreras.

"Yo prefiero estar donde estoy hoy, con una aprobación creciente de la gente, con cada vez más conexión entre lo que la gente quiere y lo que yo propongo, que donde están algunos, con cada vez más desconexión y menos apoyo".

—¿Cree que hubo un acuerdo entre dirigentes blancos para ignorarlo, como informó El País?

—Hay que preguntarles a ellos porque solo ellos conocen la verdad. Lo único que hemos visto son versiones de prensa apoyadas aparentemente por un senador o un dirigente que dio la versión. Pero no me importa mucho, porque todas las estrategias que han intentado llevar en contra de mi candidatura hasta ahora no les han funcionado muy bien. Mire que desde el primer día a mí me cuesta entender el odio en algunas declaraciones de compañeros de mi partido.

—¿A cuáles se refiere?

—Todos los dirigentes que han podido hablar de manera pública de manera muy crítica, desde el primer día. Vine a tratar de sumar para mi partido. Haciendo mi campaña de la mejor manera posible porque hay muchos problemas para resolver. Y nunca me he enfocado en criticar como lo hacen los otros o como lo han hecho en el pasado. No entiendo esa manera de hacer política que es criticar a uno en cómo hace las cosas, por qué las hace, lo que no hace, cuando en realidad lo que la gente está buscando es que uno trate de resolver sus problemas.

—Dice que no le importan mucho las críticas, pero salió a responder, hubo una carta al Directorio del Partido Nacional.

—Sí, por una razón simple, y es que ya estamos en una etapa de la campaña en la cual los que tienen chances de ganar la competencia interna tienen que estar pensando en ganar la general. Yo no puedo aceptar hoy actos de irresponsabilidad de gente que ya no está en esa competencia y que pueda poner en juego la victoria del Partido Nacional en un futuro. ¿Cuántas veces los blancos hemos perdido las elecciones por problemas internos? Y ahora se ven declaraciones o estrategias que ponen en jaque la posibilidad de ganar, como lo han hecho muchas veces en el pasado. Porque si hay una constante en nuestro partido en los últimos 20 años, es que son los mismos peleándose entre ellos y después teniendo una derrota electoral. Ese casi que ha sido el resumen del Partido Nacional en los últimos 20 años. Y yo no quiero ni puedo permitir que eso pase. Entonces fue simplemente un llamado al orden. Fue decir “ya está”. No podemos aceptar más rencores personales o ambiciones personales frustradas que se pongan entre todos los blancos de este país que queremos volver a ver el Partido Nacional en el gobierno. Yo me siento con la responsabilidad de preservar eso y por eso enviamos la carta: para que piensen más lejos.

—Lacalle Pou y Jorge Larrañaga negaron públicamente ese acuerdo. ¿Usted no se comunicó con ellos para escuchar sus versiones de primera mano?

—No, porque de vuelta caemos en cómo funciona la política. Que parece que cuando alguien no quiere decir algo, manda a los otros a decirlo y después dice que no tiene nada que ver. Entonces al final hay discusiones que no tienen sentido. Hay que tratar de seguir avanzando.

—¿Qué entiende usted por nueva política?

—Para mí, es cercana, es una comunicación más directa. Hoy las nuevas tecnologías permiten una comunicación directa con la población en los dos lados, en comunicar las propuestas directamente sin necesidad de una estructura intermedia. Pero también de escuchar más. Quizás mañana con una posibilidad de una democracia más directa, preguntarle más seguido al pueblo qué piensa de los temas más importantes para la sociedad. La veo como menos una carrera profesional a largo plazo y más como una vocación de gente con perfiles distintos.

—¿Lacalle Pou y Larrañaga son cultores de la vieja política?

"Porque si hay una constante en nuestro partido en los últimos 20 años, es que son los mismos peleándose entre ellos y después teniendo una derrota electoral. Ese casi que ha sido el resumen del Partido Nacional en los últimos 20 años. Y yo no quiero ni puedo permitir que eso pase"

—Bueno, han sido políticos profesionales toda su vida, ¿no? La única actividad que han tenido es vivir de la política, ocupar cargos públicos de oposición. Por lo menos en los últimos 20 años. En eso somos muy distintos, yo vengo de la actividad privada, de la actividad ejecutiva más que nada. También creo que son representantes de una manera de hacer las cosas que no han cambiado por más que el mundo hoy sea diferente. Hay una política menos ideológica, menos de esas grandes ideas que después tratamos de adecuar a la realidad. Y mucho más de mirar cómo se resuelven los problemas en otros lugares del mundo. Yo en eso creo que soy muy moderno y muy pragmático.

—¿Cómo se puede trabajar en conjunto si usted dice que hay cabezas tan diferentes a la suya? ¿Cómo se imagina el día después de las internas?

—Me imagino a todos reconociendo los resultados que se dieron y poniéndose a disposición para trabajar juntos. Estoy dispuesto a trabajar con las personas que me hayan criticado de la manera más dura si pienso que son los mejores para cumplir una función.

—No va a ser fácil. Ahora parece que hay una grieta entre usted y el resto de los blancos.

—No, no creo. Seguro que no hay esa grieta con los líderes, de ninguna manera.

—El tono de la campaña de hoy dice lo contrario.

—Hay muchísimos dirigentes que hace unos meses me criticaban que hoy se están acercando para trabajar juntos. Por supuesto, estamos en competencia interna. Marcar diferencias es absolutamente natural. Hay que tratar de hacerlo con el mayor respeto posible. Pero el 30 de junio, como un partido de fútbol: se acaba, ganó quien ganó y empezamos a trabajar juntos. Yo vengo sin mochilas. Y creo que la mejor prueba de unidad es hacer un acto juntos, todos los precandidatos, el día antes de las elecciones. Lo propongo. En el único momento que íbamos a intercambiar ideas todos juntos, cuando se iba a hacer el debate, lamentablemente hubo un candidato que se bajó. Pero por qué no dejamos eso en el pasado y hacemos un acto antes de finalizar la campaña. ¿Por qué esperar a la noche del 30 para darnos un abrazo?

Recuadro de la entrevista

▪ Juan José Rendón, el “rey de la propaganda negra” que lo “defiende” de las fake news

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