Ernesto Talvi. Foto: Nicolás Der Agopián

Talvi busca dar una señal de fuerza de su campaña, mientras plantea sacar “privilegios” a funcionarios de empresas públicas

4min 4
Nº2020 - al de Mayo de 2019

Un enorme escenario con tres grandes pantallas para transmitir en vivo. Una presentación de dirigentes, técnicos y voluntarios prolija en la que se tuvo en cuenta la paridad de género en cada instancia. Y un estadio de básquetbol colmado con 2.300 personas, fueron la puesta en escena de un acto del sector Ciudadanos que impulsa la candidatura de Ernesto Talvi.

Uno de los objetivos de este acto, realizado en la tarde del sábado 11, fue mostrar que el sector tiene un equipo y una estructura atrás. A esto se sumó que el martes 14, una encuesta de Radar ubicó por primera vez a Talvi al frente de la interna colorada, superando por siete puntos porcentuales a Julio María Sanguinetti. El mismo día, Equipos divulgó un sondeo que ubica a Sanguinetti primero 44 puntos porcentuales por arriba de Talvi.

“Esto es para los que dicen que Ciudadanos no tiene aparato. Bueno, no tenemos aparato, porque no le llamamos así, le llamamos organización política electoral”, aclaró Talvi. “Tenemos una organización potente”, agregó. Talvi destacó la capacidad de convocatoria del sector: “Había 2.300 personas, es una convocatoria enorme para un sector que tiene ocho meses de vida”. El anterior acto masivo de Talvi se realizó en una cancha más chica, en el club Larre Borges y fue el lanzamiento de su precandidatura.

El acto sirvió para que Talvi centrara su discurso en el funcionamiento del Estado, en especial las empresas públicas monopólicas, y los problemas que se deben superar para volver a ser un “país modelo”. “Tengo un entredicho con los monopolios, cualquiera sea su naturaleza. Un monopolio público o privado no lo podés dejar librado a sus anchas. Hoy los monopolios cobran impuestos que nadie legisla simplemente subiendo la tarifa, otorga subsidios que nadie autoriza subiendo la tarifa, paga salarios infinitamente mayores que los que paga el sector privado para trabajos equivalentes que luego se trasladan a los precios”, comentó a Búsqueda luego del acto.

Talvi dijo que es momento de “discutir” la forma en que hoy se organizan, funcionan y se gestionan las empresas del Estado. Desde el comienzo de la campaña, el precandidato colorado viene planteando que se modifique el criterio de designación de los directores de las empresas y se siga el modelo de Nueva Zelanda, donde tanto estos cargos como los de alta gerencia responden a criterios técnicos y de profesionalismo. Talvi quiere que se deje de enviar personas a esos lugares como premio consuelo a dirigentes políticos que pierden elecciones.

A esto sumó la necesidad de potenciar las unidades reguladoras. Durante la administración de Jorge Batlle (2000-2005), el gobierno creó la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) y la Unidad Reguladora de Servicios de Comunicación (Ursec). Sin embargo, esos organismos fueron “vaciados de contenido” posteriormente, señaló Talvi.

Las unidades reguladoras pueden controlar y ponerles límites a los precios de las tarifas de las empresas, dijo. “Si querés cobrar un impuesto, andá y pedíselo al Parlamento; si querés otorgar un subsidio, andá y pedíselo al Parlamento; pero si querés trasladar sobrecostos en la tarifa, no lo podés hacer, vas a tener pérdidas y, por ende, andá al Parlamento para que te recapitalice y entonces transparentamos la situación”, afirmó.

El dirigente quiere que la sociedad “discuta esta situación” de las empresas. “Nadie está diciendo que las empresas públicas no tengan que existir, al contrario, pero si son monopólicas, primero hay que manejarlas bien, hay que regularlas; si no, están sin control y tienen un poder absoluto sobre el ciudadano. Y eso no se lo puede permitir la economía, porque ya no lo soporta, como tampoco lo soportan las familias”.

En el acto del sábado 11, planteó que se transformó al Estado protector impulsado por José Batlle y Ordóñez en un Estado que “concede privilegios”.

Puso como ejemplo que los funcionarios que trabajan en las empresas del Estado ganan en promedio 65% más que los trabajadores del sector privado con el mismo nivel educativo. “¿Y saben por qué? Porque los sindicatos de estas empresas consiguen que les paguen salarios que a ningún trabajador privado le pueden pagar, porque si no, las empresas se funden”.

Para solventar ese aumento, dijo Talvi, las empresas del Estado suben las tarifas. “¿Saben cuánto tienen que pagar los trabajadores privados para financiar estos privilegios? $ 1.212 por mes. (…) ¿Sabían que la UTE en 2018 nos cobró de más y ganó US$ 350 millones que le transfirió al gobierno para tapar el agujero que tiene porque no llega a fin de mes? El millón de trabajadores del sector privado que trabajan por un salario tienen que pagar $ 944 por mes por tener que pagar impuestos que se cobran por la puerta de atrás”.

El planteo de Talvi no cayó bien entre algunos dirigentes sindicales estatales. Gerardo Rodríguez, presidente de la Federación Ancap, afirmó que el costo de la tarifa, en el caso de los combustibles, “no se puede justificar por el lado de las remuneraciones”. En declaraciones publicadas por la diaria el martes 14, sostuvo que el abordaje del dirigente colorado es “totalmente sesgado y falto de argumento empírico”.

Talvi explicó que su planteo no es contra los funcionarios públicos. “Queremos dignificar a los funcionarios públicos, empezando por los docentes, que tengan una carrera universitaria y sean las personas más respetadas”, dijo.

Aclaró que no plantea que lo que ganan sea una “injusticia”, sino que se está ante un “abuso de poder”.

“Lo que nosotros proponemos para las empresas del Estado son unidades reguladoras potentes, formas de funcionamiento de designación alternativas a las muy politizadas, una estructura corporativa similar a la de las empresas privadas”, explicó.

Talvi dijo que piensa en impulsar una reforma del Estado teniendo en cuenta las características de cada área y no como una megatransformación. “Cada pieza del Estado tiene su reforma propia, la educación no es lo mismo que la UTE. Cada cosa es un mundo, pero podés tener algunas piezas en común: cultura de evaluación, rendir cuentas, lo que gastaste y qué impacto tuvo cada dólar gastado”.

Noticias relacionadas

▪ Si el próximo gobierno es evolución del actual, como propone Lacalle Pou, “estamos en el horno”, porque Uruguay se “está desintegrando”

▪ “La incompetencia y la motivación política son infinitamente más caras que la corrupción en Uruguay”, sostiene director del Ceres

▪ El Ministerio de Trabajo defiende la negociación colectiva; algunos planteos de cambio son “ideas de laboratorios jurídicos”

Regístrate sin costo, recibe notas de regalo.